jueves, 10 de noviembre de 2016

Campaña de Omertà (VII): Lecho de espinas

Y último capítulo de la primera minicampaña protagonizada por los chicos de la Avenida Dropsie. Puedes leer todas las correrías de estos muchachos aquí.


Sábado, 18 de febrero de 1925.

Nuevo medio de transporte del Afortunado.
Por la mañana, cuando el Afortunado sale de casa, en el descansillo están esperándole unos cuantos polis que le detienen y le requisan la pistola que llevaba encima. Le esposan y le bajan a la calle, donde verá al agente Malone que parece observar con sorpresa lo que está pasando. Entran al Afortunado en un coche de la policía y se lo llevan a la Comisaría CentralUna vez allí, el Afortunado es fotografiado de frente y de perfil, y le hacen tocar el piano (le toman las huellas dactilares). Le encierran y unas cuantas horas después le dejan hacer una llamada.

Los demás miembros de la banda se reúnen en el Ojos Azules preocupados y deciden llamar a Boldini para pedirle ayuda. Éste se hace cargo de todo, aunque recuerda a los muchachos que deberán hacer frente a los gastos de la fianza si hay que pagarla, aunque no tiene problemas en adelantar el dinero. Una hora después, Caetano Balestro, consigliere de los Panepinto, se presenta en la Comisaría para defender a su cliente y pagar la fianza. Ya en la calle, Balestro aconseja al Afortunado que no se meta en líos durante una temporada.

Una vez reunida la banda, todos se dirigen al Dropsie’s para hablar sobre lo sucedido. Antes de llegar se encuentran con Malone, que se acerca a ellos y les dice que no sabe por qué han detenido al Afortunado.

La banda envía al Labios y a Buonanotte al escondite de Steiner en el Distrito Jurídico para averiguar si está tras la detención del Afortunado; el judío logra convencerles a duras penas de que no tiene nada que ver con el asunto. Aprovechan para quedar el lunes a las 11:00 para ir a asaltar una lechería que paga a la familia Moretti.

Milo, el cabecilla de los chicos de la Calle Taylor, aparece por el barrio para entregar a Buonanotte el puño americano que estaba buscando. Mientras tanto, el Afortunado compra una pistola para reemplazar la que le requisó la policía al detenerle.

Por la tarde, el Labios se pasa por una casa de apuestas y pierde algo de dinero. Aprovecha para ofrecerse como empleado al corredor de apuestas, asegurando que sabe mucho del mundillo y que podría hacerle ganar mucho dinero. El jefe del local le dice que de momento anda bien de personal, pero que tendrá en cuenta su oferta si necesita más gente.

Esa misma tarde, Buonanotte visita a Luca en la Penitenciaría Estatal de Iowa. Le cuenta que su madre no acepta la pasta; Buonanotte propone fingir que es Terremoto quien envía el dinero por correo.

El domingo, el Afortunado va a misa y después va a confesar. Lleva una buena caja de puros para regalársela al padre Domenico. Éste se muestra menos cortante, aunque aconseja al Afortunado que él y sus chicos dejen la mala vida.

Lunes por la mañana. Malone, el policía que patrulla el barrio, cobra de manos del Afortunado su comisión. Buonanotte y el Labios van al aparcamiento del Mount Builders Stadium, donde habían quedado con Steiner para ir a atacar la lechería. Dejan que él llegue antes y echan un vistazo para ver que nadie le ha seguido. Parten hacia su objetivo. En un paso de peatones pasa delante de ellos el tipo con la cicatriz en la cara que ametralló el Panepinto's Bar (un hombre de Moretti). Un coche les sigue; dan muchas vueltas para despistarlo hasta que lo consiguen, pero el asunto no les da buena espina y deciden dejar el ataque para el miércoles. Quedan con Steiner para ese en el mismo sitio a las 9 de la mañana.

¡Extra, extra!
En el periódico del lunes se publica que el domingo ha aparecido un nuevo muerto. El Afortunado y el Labios dan una vuelta por allí para ver si averiguan algo, aunque sin resultados. Según el periódico, el cádaver posiblemente no murió donde fue encontrado y parece que la policía empieza a barajar la hipótesis de un asesino en serie.

Milo Ricci acude al Ojos Azules junto con todos los chicos que quieren trabajar para los muchachos de la Avenida Dropsie; en total son 27 voluntarios muy jovencitos (incluido algún niño). Nuestros protagonistas se quedan con los seis más importantes y mayores.
Los martes son días de recaudación, y en esta ocasión hay que empezar a cobrar en los negocios del recién ampliado territorio de la banda: la calle Taylor. El primer negocio no quiere pagar; Buonanotte se "despide" con un puñetazo y le salta una muela al encargado. Otro en el estómago y el tío cede y paga. En los demás negocios se viven escenas más o menos parecidas. Al fondo de la calle, el frutero (Harvey Miller) empieza a recoger la mercancía y cierra las puertas antes de que los chicos de la avenida Dropsie lleguen. Éstos intentan forzar la entrada con una navaja; se percatan de que la gente les está viendo, así que deciden regresan a casa con intención de visitar de nuevo al frutero mañana. Dejan una señal de la visita: una navaja clavada en la puerta de madera de la frutería.

Esa noche, el Labios acude a la partida del Panepinto’s. Juega, apuesta y sale comido por servido.

El miércoles por la mañana, la banda visita por sorpresa al frutero de la Calle Taylor. Buonanotte le propina dos buenos derechazos y el comerciante acaba pagando. Después salen zumbando para llegar a la cita con Steiner.

En los días previos, la banda ha reflexionado sobre los riesgos de colaborar con Steiner. Deben seguir haciéndolo, pues Don Panepinto se lo ha pedido, pero creen que deben dejar pasar un tiempo prudencial para que las cosas se calmen un poco (detención del Afortunado, acciones en la Calle Taylor…). Así pues, le dicen a Steiner que van a dejar pasar unos días antes de volver a actuar. Quedan con él el lunes de la semana que viene, 26 de febrero, para ir a esa dichosa lechería.

La noche del sábado 2 de marzo hay dos grandes acontecimientos para la banda. Por una parte, Buonanotte combate por primera vez en una de las veladas del gimnasio de Tony, ganando con contundencia a su rival. Tony le presenta a un ojeador y promotor de combates llamado Jimmy Nolan. Éste le felicita por el combate y le dice que si sigue haciendo las cosas igual de bien contará con él para el circuito del campeonato del mundo de los pesos pesados.

¿La entrada al Dropsie's?
Por otra parte, esta noche se inaugura el Dropsie’s. Los miembros de la banda han corrido la voz en el barrio y acuden unas cuantas personas. Nada del otro mundo, pero podría ser peor. Lo cierto es que los vecinos son gene humilde que no tiene mucho dinero que destinar al ocio, motivo por el que los miembros de la banda deciden promocionar su negocio más allá del barrio. Se hace una estimación del consumo de whisky en el local: 5 cajas cada fin de semana. De momento pueden contar con el alijo obtenido de los judíos (inicialmente, 24 cajas); cuando se les acabe, la familia Panepinto podrá proveerles de alcohol.

El Afortunado no está nada contento con la mordida que Malone exige a la banda (el dinero habitual más el 25% de los beneficios del Dropsie’s), así que decide contratar a un detective de otro distrito para obtener información sobre el polizonte con la que poder intimidarle. Le cobran 30$ y le prometen alguna información para la semana que viene. Mientras tanto, Malone cobra religiosamente el lunes.

Nuevo martes, nuevo día de cobro. Los chicos no tienen ningún problema para cobrar en la Avenida Dropsie, pero cuando llegan a la Calle Taylor ven que todos los comerciantes están en la calle, algo soliviantados. Al frente de ellos está Miller, el frutero. Haciedno un par de preguntas descubren dónde vive; se trata de un apartamento enfrente de la frutería. Perro Loco va allí y se encuentra a la mujer del frutero y al hijo de ambos. Apunta a la mujer de Miller y la ata a una silla. Sale de la casa llevándose una foto familiar, se reúne con los demás y les cuenta lo que ha preparado, para a continuación regresar al apartamento del frutero. Los demás chicos se acercan amistosos a Miller y le enseñan la foto que ha conseguido Perro Loco; el frutero alza preocupado la cabeza mirando hacia la ventana de su casa y allí ve a Perro Loco, asomado, con su hijo en brazos. Miller paga y los corrillos se disuelven.

En una de las casas de la familia Finnegan.
Esa misma tarde, Perro Loco, Buonanotte y Ojos Azules van a la Calle Wilson, territorio de los irlandeses. Entran al Finnegan’s, un pub donde no sirven cerveza (al menos no a ellos) con la intención de echar un ojo al tinglado de los irlandeses, de los que saben muy poco: que su zona de acción se circunscribe a esta calle y que controlan alguna casa de putas. Tras un par de preguntas, descubren que una de ellas está a la vuelta de la esquina, en el 3º 3ª del primero portal. Como no tienen ganas de echar una canita al aire, deciden pasar por el Panepinto’s para recoger al Labios. Aprovechan para invitar a algunos hombres de Panepinto a visitar el Dropsie’s; aceptan la invitación y lo pasan bien en el club de los muchachos. De hecho aseguran que volverán por allí.

A los chicos de la Avenida Dropsie se les ocurre que podrían aprovechar un día a la semana para montar timbas en su local.

El jueves Malone habla con los chicos sobre el incidente de la Calle Taylor y les dice que al parecer los ánimos se han calmado bastante y el frutero Miller está suave como un guante.Viernes noche y el Dropsie’s funciona bien. Entre los clientes hay cuatro hombres de Panepinto.

El sábado noche casi todos los miembros de la banda van al Lucciano’s. Perro Loco y Buonanotte consiguen llevar a sendas chicas a su apartamento, donde pasan un buen rato. Ojos Azules y el Afortunado hacen de anfitriones en el Dropsie’s.

El lunes los chicos se reúnen con Steiner. Deciden asaltar la lechería por la noche; allí tienen un encuentro con dos perrazos que frustra sus intenciones.

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