El Silencio termina
Durante casi 600 años la Humanidad ha ido recuperándose lentamente de las consecuencias del Grito. Muchos mundos fronterizos han caído en la barbarie y las guerras balcanizadas. Esos "mundos perdidos" cuentan con suficientes recursos para mantener la agricultura y la vida, pero carecen de los combustibles fósiles o radioactivos necesarios para impulsar la tecnología moderna. Algunos incluso han olvidado sus orígenes o han caído en la niebla de las leyendas y los mitos.
Otros mundos han sido más afortunados. Sus planetas tuvieron suerte al contar con los recursos necesarios para mantener un nivel una tecnología de un nivel un tanto rudimentario, pero dispuesto al fiin y al cabo. Las plantas de fusión son más aparatosas que la pretech que existía antes del Grito y la tecnología médica no funciona tan mal cuando es capaz de proporcionar a su población hasta cien años de biuena salud antes de fallecer. Aún así, estos mundos han logrado desarrollar métodos para apañarse sin las disciplinas esotéricas de los fabricadores psi y, a medida que mejora lentamente su tecnología, también lo hace la producción de naves con motor de salto. Esta "postech" puede ser inferior, pero tras el Silencio al menos puede replicarse de una manera que la pretech no.
Unos pocos mundos han logrado redescubrir las técnicas básicas de la educación psíquica. Las técnicas asombrosamente sutilies y sofisticadas necesarias para recrear las viejas factorías de pretech aún permanecen perdidas, pero estas nuevas academias son al menos capaces de enseñar a sus aumnos cómo canalizar sus poderes de maneras relativamente seguras y útiles. Algunos mundos guardan estos secretos con celo, pero otros pueden obtener pingües ingresos del entrenamiento de psíquicos extranjeros enviados por los mundos vecinos. Unas pocas academias desarrollan su actividad sin ningún tipo de intromisión gubernamental y enseñan sus secretos a cualquiera que tenga el dinero suficiente o con quien compartan una ideología similar.
Alrededor de los mundos más poderosos se empiezan a formar dominios estelares. Enviar más de unas pocas decenas de miles de tropas a un mundo cercano sigue estando más allá de la capacidad de la mayoría de planetas, por lo que estos dominios emergentes tienden a ser confederaciones informales de mundos con mentalidades similares, o bien colonias de población escasa controladas con mano de hierro por una potencia cercana mucho más grande y poderosa. La mayoría de dominios permanecen unidos por el pegamento de la ideología y los beneficios comerciales, y las escaramuzas fronterizas son cada vez más comunes entre los imperios espaciales contiguos.
Los vecinos alienígenas no han permanecido ociosos dirante el Silencio. Parece que el Grito ha afectado a otras especies psíquicamente activas con la misma gravedad que a la Humanidad, pero las especies que no resultarons ser tan vulnerables se han expandido en el espacio humano en varios puntos de la frontera. Algunas incluso han llegado tan lejos como para tomar el control de mundos humanos. En unas pocas regiones desafortunadas del espacio humano, sectores enteros han sido conquistado por potencias alienígenas.
Ahora, en el año 3200, la frágil red de comercio interestelar está recompuesta y se ha retomado la exploración. Incontables mundos permanecen encerrados en la oscuridad del Silencio, esperando a avezados comerciantes o incansables exploradores que les ayuden a volver al abrazo de la Humanidad interestelar. Y si esas gentes aguerridas se merecen ser recompensadas con la riqueza de antiguos objetos y datos que llevan largamente atrapados en esos mundos, ¿quién podría decir que no se lo merecen?
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viernes, 3 de agosto de 2018
Estrellas incontables - Ambientación VIII
El Grito y el Silencio
En 2665 una gigantesca ola de energía metadimensional barrió el espacio humano. Las naves con motor de salto que se encontraban en el metaespacio resultaron destruidas instantaneamente. En lo que dura un parpadeo, todos los psiónicos del espacio humano sufrieron las consecuencias de una quemadura psíquica catastrófica. La mayoría murió en el mismo momento, mientras que los pocos que sobrevivieron quedaron atrapados en el delirio de una locura incurable.
Investigaciones posteriores ubicaron el origen de este "Grito" en algún lugar de la Nebulosa del Velo, pero no quedan registros de que se descubriera nada más sobre el suceso. Demasiadas cosas se colapsaron con demasiada rapidez como para que resultara viable enviar ningún tipo de expedición de exploración. La Humanidad se quedó en un instante sin recursos psíquicos. Sin mentores supervivientes, las nuevas generaciones de psíquicos no podían obtener formación; para ello antes había que reconstruir todo el laborioso corpus de investigación de la Autoridad Psíquica, que acababa de ser destruida. Llevaría generaciones que surgieran mentores operativos entre quienes habían nacido con capacidades psíquicas.
No había tiempo para reproducir el entrenamiento necesario. Los Portales de Salto estaban muertos y los mundos del núcleo humano se derrumbaron con ellos. Las incontables colonias que dependían del género producido por los mundos agrícolas quedaron abocados a la hambruna en cuestión de meses. La gente, desesperada, asaltó los astilleros estelares; las convulsas luchas para hacerse con los pocos motores de salto que quedaban acabó con las instalaciones destruidas. Con la limitada capacidad de carga de las naves con motor de salto era imposible alimentar a mundos con millones de habitantes; sólo los Portales de Salto y sus enormes y lentos cargueros podían transportar la carga necesaria, pero estas naves eran demasiado grandes como para ser movidas con motores de salto... y de nada habría servido, porque pese a ello no habrían podido viajar con la velocidad necesaria.
Los ecos del desastre avanzaban. Las regiones fronterizas eran demasiado pobres y primitivas como para permitirse Portales de Salto, así que los mundos que quedaban en los bordes del espacio humano se vieron obligados a suministrar ellos mismos alimento y demás bienes a su población Algunos de estos mundos confiaron en pequeños cargamentos de suministros vitales que trajeron desde los mundos del núcleo. Estos desafortunados planetas perecieron cuando lo hicieron sus mundos metrópolis. Otros eran algo más autosuficientes, pero de entre ellos eran pocos los que contaban con los recursos necesarios para construir por su cuenta naves con motor de salto. Aquellos que sí podían hacerlo se esforzaron en ello, ya que su psitech quedó totalmente inútil y sus cargamentos de componentes vitales desde los planetas del núcleo se detuvieron.
El espacio humano había quedado reducido a un caos de mundos aislados. El viaje interestelar quedó limitado al puñado de naves con motor de salto cuyo mantenimiento a duras penas podía realizarse saqueando piezas de repuesto de otras naves y astilleros espaciales medio abandonados. Había comenzado el Silencio.
En 2665 una gigantesca ola de energía metadimensional barrió el espacio humano. Las naves con motor de salto que se encontraban en el metaespacio resultaron destruidas instantaneamente. En lo que dura un parpadeo, todos los psiónicos del espacio humano sufrieron las consecuencias de una quemadura psíquica catastrófica. La mayoría murió en el mismo momento, mientras que los pocos que sobrevivieron quedaron atrapados en el delirio de una locura incurable.
Investigaciones posteriores ubicaron el origen de este "Grito" en algún lugar de la Nebulosa del Velo, pero no quedan registros de que se descubriera nada más sobre el suceso. Demasiadas cosas se colapsaron con demasiada rapidez como para que resultara viable enviar ningún tipo de expedición de exploración. La Humanidad se quedó en un instante sin recursos psíquicos. Sin mentores supervivientes, las nuevas generaciones de psíquicos no podían obtener formación; para ello antes había que reconstruir todo el laborioso corpus de investigación de la Autoridad Psíquica, que acababa de ser destruida. Llevaría generaciones que surgieran mentores operativos entre quienes habían nacido con capacidades psíquicas.
No había tiempo para reproducir el entrenamiento necesario. Los Portales de Salto estaban muertos y los mundos del núcleo humano se derrumbaron con ellos. Las incontables colonias que dependían del género producido por los mundos agrícolas quedaron abocados a la hambruna en cuestión de meses. La gente, desesperada, asaltó los astilleros estelares; las convulsas luchas para hacerse con los pocos motores de salto que quedaban acabó con las instalaciones destruidas. Con la limitada capacidad de carga de las naves con motor de salto era imposible alimentar a mundos con millones de habitantes; sólo los Portales de Salto y sus enormes y lentos cargueros podían transportar la carga necesaria, pero estas naves eran demasiado grandes como para ser movidas con motores de salto... y de nada habría servido, porque pese a ello no habrían podido viajar con la velocidad necesaria.
Los ecos del desastre avanzaban. Las regiones fronterizas eran demasiado pobres y primitivas como para permitirse Portales de Salto, así que los mundos que quedaban en los bordes del espacio humano se vieron obligados a suministrar ellos mismos alimento y demás bienes a su población Algunos de estos mundos confiaron en pequeños cargamentos de suministros vitales que trajeron desde los mundos del núcleo. Estos desafortunados planetas perecieron cuando lo hicieron sus mundos metrópolis. Otros eran algo más autosuficientes, pero de entre ellos eran pocos los que contaban con los recursos necesarios para construir por su cuenta naves con motor de salto. Aquellos que sí podían hacerlo se esforzaron en ello, ya que su psitech quedó totalmente inútil y sus cargamentos de componentes vitales desde los planetas del núcleo se detuvieron.
El espacio humano había quedado reducido a un caos de mundos aislados. El viaje interestelar quedó limitado al puñado de naves con motor de salto cuyo mantenimiento a duras penas podía realizarse saqueando piezas de repuesto de otras naves y astilleros espaciales medio abandonados. Había comenzado el Silencio.
jueves, 2 de agosto de 2018
Estrellas incontables - Ambientación VII
La Segunda Oleada
Para entonces, la Segunda Oleada de colonización humana estaba en su plenitud. El desarrollo de los Portales de Salto permitió al Mandato Terrano proyectar su fuerza militar con mucha más facilidad, por lo que la prohibición de seguir con la expansión se había relajado bastante. En 2600 la frontera del espacio humano se extendía hasta casi 10 años de viaje con motor de salto desde la Tierra. Incluso después de llevar los Portales de Salto tan lejos como fue posible, una nave correo rápida con tecnología pretech tardaba un año en llegar a las colonias más lejanas.
Los Portales de Salto hicieron posible la salida masiva de colonos que huían de las ataduras anquilosantes de la estratificada sociedad terrana. Más de 4.000 millones de personas dejaron la Tierra a lo largo de la Segunda Oleada, muchos de ellos enviados con gusto por algunos gobiernos que estaban deseando perder de vista a sus sujetos más problemáticos. Hacia el final de la Segunda Oleada, el Mandato Terrano empezó a darse cuenta de que sencillamente no contaba con la mano de obra necesaria para controlar los mundos coloniales. Incluso con la abrumadora ventaja tecnológica de las flotas terranas, sencillamente había demasiadas colonias y demasiados colonos como para controlarlos directamente.
Las colonias también se percataron de ello, allá por 2450. Rara vez se daba una rebelión explícita contra el Mandato; era mucho más común una desobediencia paulatina. Los envíos de impuestos se hacían intermitentes hasta qeu deseaparecían del todo, y las órdenes del Mandato al principio se obedecían con poca pasión y finalmente no se acataban en absoluto. La flota del Mandato atacó a unos pocos de los reacios más valiosos, pero fueron acciones de retaguardia. El Mandato Terrano había crecido más allá de lo que podía mantener bajo control.
En el vacío salvaje de la frontera, se crearon armadas equipadas con motores de salto y pequeños reinos estelares para poner fin a antiguas rencillas entre ideologías, religiones y simples diferencias derivadas de la ambición. La investigación de tecnología para usos perversos (maltech) empezó a arraigarse en los mundos más aislados, llevando a cabo estudios prohibidos sobre IA descontroladas, nanotecnología replicante y armamento de destrucción planetaria. Algunos mundos empezaron a experimentar con la modificación genética humana más allá de lo permitido. Estas sectas eungenésicas buscaban la mejora general del legado genético humano pese alos terribles precios a pagar en forma de mutaciones aberrantes e inestabilidad. Las fuerzas del Perímetro del Mandato Terrano intentaban contener estas investigaciones pero lo habitual es que fueran pocos y con pocos recursos para hacer algo más que notificar los acontecimientos.
La Edad Dorada de la Humanidad ya empezaba a verse afectada tanto por las presiones de estos mundos problemáticos como por la senilidad del Mandato. El golpe de gracia aún estaba por llegar.
Para entonces, la Segunda Oleada de colonización humana estaba en su plenitud. El desarrollo de los Portales de Salto permitió al Mandato Terrano proyectar su fuerza militar con mucha más facilidad, por lo que la prohibición de seguir con la expansión se había relajado bastante. En 2600 la frontera del espacio humano se extendía hasta casi 10 años de viaje con motor de salto desde la Tierra. Incluso después de llevar los Portales de Salto tan lejos como fue posible, una nave correo rápida con tecnología pretech tardaba un año en llegar a las colonias más lejanas.
Los Portales de Salto hicieron posible la salida masiva de colonos que huían de las ataduras anquilosantes de la estratificada sociedad terrana. Más de 4.000 millones de personas dejaron la Tierra a lo largo de la Segunda Oleada, muchos de ellos enviados con gusto por algunos gobiernos que estaban deseando perder de vista a sus sujetos más problemáticos. Hacia el final de la Segunda Oleada, el Mandato Terrano empezó a darse cuenta de que sencillamente no contaba con la mano de obra necesaria para controlar los mundos coloniales. Incluso con la abrumadora ventaja tecnológica de las flotas terranas, sencillamente había demasiadas colonias y demasiados colonos como para controlarlos directamente.
Las colonias también se percataron de ello, allá por 2450. Rara vez se daba una rebelión explícita contra el Mandato; era mucho más común una desobediencia paulatina. Los envíos de impuestos se hacían intermitentes hasta qeu deseaparecían del todo, y las órdenes del Mandato al principio se obedecían con poca pasión y finalmente no se acataban en absoluto. La flota del Mandato atacó a unos pocos de los reacios más valiosos, pero fueron acciones de retaguardia. El Mandato Terrano había crecido más allá de lo que podía mantener bajo control.
En el vacío salvaje de la frontera, se crearon armadas equipadas con motores de salto y pequeños reinos estelares para poner fin a antiguas rencillas entre ideologías, religiones y simples diferencias derivadas de la ambición. La investigación de tecnología para usos perversos (maltech) empezó a arraigarse en los mundos más aislados, llevando a cabo estudios prohibidos sobre IA descontroladas, nanotecnología replicante y armamento de destrucción planetaria. Algunos mundos empezaron a experimentar con la modificación genética humana más allá de lo permitido. Estas sectas eungenésicas buscaban la mejora general del legado genético humano pese alos terribles precios a pagar en forma de mutaciones aberrantes e inestabilidad. Las fuerzas del Perímetro del Mandato Terrano intentaban contener estas investigaciones pero lo habitual es que fueran pocos y con pocos recursos para hacer algo más que notificar los acontecimientos.
La Edad Dorada de la Humanidad ya empezaba a verse afectada tanto por las presiones de estos mundos problemáticos como por la senilidad del Mandato. El golpe de gracia aún estaba por llegar.
Estrellas incontables - Ambientación VI
Pretech, Psitech y los Portales
Los investigadores de la Autoridad Psiónica (AP) han seguido con sus estudios. Oficialmente se atribuye los avances a unos pocos psíquicos que llevaron a cabo experimentos destructivos y peligrosos sobre sus propias mentes, pero las leyendas hablan de psíquicos delincuentes y Sem jóvenes rebeldes que fueron "animados" a cooperar en experimentos que acababan cobrándose su cordura o su vida.
En cualqueir caso la AP era capaz de formular nuevas técnicas de poder psíquico. Estas capacidades eran por lo general sutiles y extrañas: ajustes microscópicos de las constantes universales que permitían la fabricación de materiales y productos que eran sencillamente imposibles de crear con la tecnología limitada por las leyes físicas del mundo normal. Los átomos y las moléculas danzaban al son de la voluntad de estos fabricantes psíquicos y nuevos prodigios surgieron de las fábricas de la Humanidad.
La introducción de la fabricación psíquica marcó ei desarrollo de la "pretech", la alta ciencia artífice de la Edad Dorada de la Humanidad. Los artefactos pretech eran uno productos maravillosos, muchos de los cuales permitían llevar a cabo unas manipulaciones de la eneregía o de la ciencia material que bien podrían ser catalogadas de milagros. Los motores de salto con tecnología pretech duplicaron su alcance máximo. Las drogas y la biotecnología permitían que los humanos vivieran varios siglos con una salud espléndida antes de que que la edad se los acabara llevando.
No obstante, el mayor logro logro de la pretech fue el desarrollo de la "psitech", una compleja mezcla de componentes pretech psicofabricados y materiales psiónicamente activos. Los dispositivos psitech podían canalizar y amplificar las capacidades de un psíquico hasta unas cotas increíbles. La psitech nunca fue algo común, pero sí era normal encontrarla en las fábricas pretech.
Pero sin duda el mayor logro de la psitech fue el desarrollo de los Portales de Salto. Estos enormes anillos de resonadores psitech suspendidos el borde exterior de un sistema solar eran lo bastante anchos como para que a través de ellos pudieran pasar lentos cargueros espaciales que transportaban pesadas mercancías desde las órbitas planetaras. Con la ayuda de un coro de maestros psíquicos teleportadores, estas naves eran catapultadas a decenas de años luz a lo largo de la galaxia, volviendo a aparecer por otro Portal de Salto ubicado en su punto de destino. Las semanas o meses que antes eran necesarias para viajar con los motores de salto habían pasado a convertirse en unos pocos días.
Los Portales de Salto remplazaron con rapidez al viaje con motores de salto a lo largo de las regiones del núcleo del espacio humano. El único problema para que los Portales de Salto proliferaran era encontrar el número necesario de maestros teleportadores para dotarlos de energía, así como lo caros que eran los componentes que debían enviarse a mundos distantes incapaces de construir un Portal de Salto con sus propios medios. Para 2450, casi todos los planetas del núcleo y del Borde contaban con su Portal de Salto. El transporte masivo interestelar resultaba tan sencillo y barato que algunos mundos empezaron a especializarse, convirtiéndose en planetas agrícolas, mientras que otros dependían de las importaciones interestelares de alimentos.
En 2600 los motores de salto eran una tecnología anticuada y se empleaban de manera casi exclusiva a lo largo de la frontera del espacio humano donde o bien los Portales de Salto resultaban demasiado caros o bien las economías eran demasiado primitivas como para justificar su uso.
Los investigadores de la Autoridad Psiónica (AP) han seguido con sus estudios. Oficialmente se atribuye los avances a unos pocos psíquicos que llevaron a cabo experimentos destructivos y peligrosos sobre sus propias mentes, pero las leyendas hablan de psíquicos delincuentes y Sem jóvenes rebeldes que fueron "animados" a cooperar en experimentos que acababan cobrándose su cordura o su vida.
En cualqueir caso la AP era capaz de formular nuevas técnicas de poder psíquico. Estas capacidades eran por lo general sutiles y extrañas: ajustes microscópicos de las constantes universales que permitían la fabricación de materiales y productos que eran sencillamente imposibles de crear con la tecnología limitada por las leyes físicas del mundo normal. Los átomos y las moléculas danzaban al son de la voluntad de estos fabricantes psíquicos y nuevos prodigios surgieron de las fábricas de la Humanidad.
La introducción de la fabricación psíquica marcó ei desarrollo de la "pretech", la alta ciencia artífice de la Edad Dorada de la Humanidad. Los artefactos pretech eran uno productos maravillosos, muchos de los cuales permitían llevar a cabo unas manipulaciones de la eneregía o de la ciencia material que bien podrían ser catalogadas de milagros. Los motores de salto con tecnología pretech duplicaron su alcance máximo. Las drogas y la biotecnología permitían que los humanos vivieran varios siglos con una salud espléndida antes de que que la edad se los acabara llevando.
No obstante, el mayor logro logro de la pretech fue el desarrollo de la "psitech", una compleja mezcla de componentes pretech psicofabricados y materiales psiónicamente activos. Los dispositivos psitech podían canalizar y amplificar las capacidades de un psíquico hasta unas cotas increíbles. La psitech nunca fue algo común, pero sí era normal encontrarla en las fábricas pretech.
Pero sin duda el mayor logro de la psitech fue el desarrollo de los Portales de Salto. Estos enormes anillos de resonadores psitech suspendidos el borde exterior de un sistema solar eran lo bastante anchos como para que a través de ellos pudieran pasar lentos cargueros espaciales que transportaban pesadas mercancías desde las órbitas planetaras. Con la ayuda de un coro de maestros psíquicos teleportadores, estas naves eran catapultadas a decenas de años luz a lo largo de la galaxia, volviendo a aparecer por otro Portal de Salto ubicado en su punto de destino. Las semanas o meses que antes eran necesarias para viajar con los motores de salto habían pasado a convertirse en unos pocos días.
Los Portales de Salto remplazaron con rapidez al viaje con motores de salto a lo largo de las regiones del núcleo del espacio humano. El único problema para que los Portales de Salto proliferaran era encontrar el número necesario de maestros teleportadores para dotarlos de energía, así como lo caros que eran los componentes que debían enviarse a mundos distantes incapaces de construir un Portal de Salto con sus propios medios. Para 2450, casi todos los planetas del núcleo y del Borde contaban con su Portal de Salto. El transporte masivo interestelar resultaba tan sencillo y barato que algunos mundos empezaron a especializarse, convirtiéndose en planetas agrícolas, mientras que otros dependían de las importaciones interestelares de alimentos.
En 2600 los motores de salto eran una tecnología anticuada y se empleaban de manera casi exclusiva a lo largo de la frontera del espacio humano donde o bien los Portales de Salto resultaban demasiado caros o bien las economías eran demasiado primitivas como para justificar su uso.
Estrellas incontables - Ambientación V
Primeros contactos
Al tiempo que la AP llegaba a casi todos los rincones del espacio humano, nuestra especie dejó de estar sola en el cosmos. Los descubrimientos de una Humanidad en expansión fueron más allá de las ruinas vacías en varios mundos habitables. Las Razas Jóvenes, como los Kont y los Ualub fueron hallados en sus mundos ancestrales, avanzando de manera diligente hacia las tecnologías de la Edad del Bronce. Algunas especies parecían ser los restos decadentes de un antiguo imperio, como por ejemplo el puñado de planetas exhaustos que albergaban a la cansada raza de los Mettau y sus ciudades de cristal danzante. Esta Raza Antigua tuvo su época de esplendor hace decenas de miles o cientos de miles de años, pero cayó presa de las luchas intestinas, la experimentación jactanciosa o el simple tedio cultural.
Algunas de las razas alienígenas eran fuertes y vigorosas, pese a estar viviendo su propia juventud tecnológica. Se desarrollaron unas pocas guerras de frontera bastante rápidas, que en la mayoría de casos se saldaron con la victoria humana; cuando hubo derrotas lo único que se perdieron fueron unos pocos planetas que se encontraban demasiado cerca del enemigo. No obstante, lo más común era que estas razas alcanzaran incómodos acuerdos comerciales con la Humanidad, merced a los cuales se intercambiaban muestras de exraña tecnología y arte alienígenas a cambio de conocimientos científicos.
La mayoría de razas alienígenas conscientes que la Humanidad descubrió compartían unas apariencia más o menos humanoide; los xenobiólogos los llamaron "los Parecidos". Aún existe cierta controversia sobre el hecho de que parece que la forma humanoide prevalece entre las especies alienígenas. Algunos científicos afirman que se debe a que la forma humanoide es una de las más eficientes para la expresión de la consciencia. Otros creen que esta explicación es demasiado simplista, y creen que las formas humanoides son las más adecuadas para el tipo de biomas habitables por el ser humano, que son los que más interesan a los exploradores humanos. Cuando la exploración avance podremos encontrar formas de vida supercondensadas que habiten en los núcleos de planetas gigantes gaseosos, o cúmulos de redes basadas en el hidrógeno flotando en la oscuridad que hay entre las estrellas.
Algunas especies no se asemejan en nada a la forma humana. Conocidos como "los Otros", algunos son compuestos de silicio o de tierra alienígena, como los Litomorfos y sus naves planetoides. Otros son cúmulos de numerosas burbujas atmosféricas, o patrones conscientes de alteración que se desarrollan en los océanos de amoniaco de un mundo líquido. A los humanos los Otros les resultan demasiado diferentes en mentalidad y necesidades como para comunicarse con ellos, y viceversa. Los actos de violencia de los Otros son inexplicables y aparentemente aleatorios; sus propósitos desafían el entendimiento humano. Los psíquicos que intentan conectar su mente a la de uno de los Otros pone en peligro su cordura al exponerse a oleadas de conocimiento totalmente distinto a los pensamientos que puede desarrollar un cerebro orgánico.
Al tiempo que la AP llegaba a casi todos los rincones del espacio humano, nuestra especie dejó de estar sola en el cosmos. Los descubrimientos de una Humanidad en expansión fueron más allá de las ruinas vacías en varios mundos habitables. Las Razas Jóvenes, como los Kont y los Ualub fueron hallados en sus mundos ancestrales, avanzando de manera diligente hacia las tecnologías de la Edad del Bronce. Algunas especies parecían ser los restos decadentes de un antiguo imperio, como por ejemplo el puñado de planetas exhaustos que albergaban a la cansada raza de los Mettau y sus ciudades de cristal danzante. Esta Raza Antigua tuvo su época de esplendor hace decenas de miles o cientos de miles de años, pero cayó presa de las luchas intestinas, la experimentación jactanciosa o el simple tedio cultural.
Algunas de las razas alienígenas eran fuertes y vigorosas, pese a estar viviendo su propia juventud tecnológica. Se desarrollaron unas pocas guerras de frontera bastante rápidas, que en la mayoría de casos se saldaron con la victoria humana; cuando hubo derrotas lo único que se perdieron fueron unos pocos planetas que se encontraban demasiado cerca del enemigo. No obstante, lo más común era que estas razas alcanzaran incómodos acuerdos comerciales con la Humanidad, merced a los cuales se intercambiaban muestras de exraña tecnología y arte alienígenas a cambio de conocimientos científicos.
La mayoría de razas alienígenas conscientes que la Humanidad descubrió compartían unas apariencia más o menos humanoide; los xenobiólogos los llamaron "los Parecidos". Aún existe cierta controversia sobre el hecho de que parece que la forma humanoide prevalece entre las especies alienígenas. Algunos científicos afirman que se debe a que la forma humanoide es una de las más eficientes para la expresión de la consciencia. Otros creen que esta explicación es demasiado simplista, y creen que las formas humanoides son las más adecuadas para el tipo de biomas habitables por el ser humano, que son los que más interesan a los exploradores humanos. Cuando la exploración avance podremos encontrar formas de vida supercondensadas que habiten en los núcleos de planetas gigantes gaseosos, o cúmulos de redes basadas en el hidrógeno flotando en la oscuridad que hay entre las estrellas.
Algunas especies no se asemejan en nada a la forma humana. Conocidos como "los Otros", algunos son compuestos de silicio o de tierra alienígena, como los Litomorfos y sus naves planetoides. Otros son cúmulos de numerosas burbujas atmosféricas, o patrones conscientes de alteración que se desarrollan en los océanos de amoniaco de un mundo líquido. A los humanos los Otros les resultan demasiado diferentes en mentalidad y necesidades como para comunicarse con ellos, y viceversa. Los actos de violencia de los Otros son inexplicables y aparentemente aleatorios; sus propósitos desafían el entendimiento humano. Los psíquicos que intentan conectar su mente a la de uno de los Otros pone en peligro su cordura al exponerse a oleadas de conocimiento totalmente distinto a los pensamientos que puede desarrollar un cerebro orgánico.
Estrellas incontables - Ambientación IV
El SEM y la Autoridad Psiónica
Fue durante el apogeo de la Primera Oleada, en 2240, cuando entre los hijos de los tripulantes de las naves espaciales aparecieron los primeros casos de un nuevo y aterrador síndrome. Uno de cada 10.000 niños mostraba extraños e inexplicables poderes. En algún momento cercano a la pubertad se manifestaban unas capacidades que iban desde la visión intuitiva del futuro inmediato a una inusitada capacidad de lectura del pensamiento o poderes de teleportación hiperlumínica. Los niños que utilizaban estas capacidades sufrían invariablemente un daño neurológico progresivo y permanente que les llevaba o bien a la muerte o bien a la locura definitiva. La única manera de librarse de estos efectos era evitar por completo el uso de esos poderes.
Llamado Síndrome de Extroversión Metadimensional, o SEM, los sujetos que lo padecían eran reunidos para llevar a cabo extensos exámenes y pruebas. A los padres les decían que sus hijos ibana a aprender a controlar y reprimir sus capacidades, pero la mayoría de investigadores modernos creen que muchos de esos niños fueron empleados como conejillos de indias en terribles experimentos para cuantificar este nuevo poder. En cualquier caso, los científicos pronto descubrieron que los llamados "Sem" en realidad actuaban como canales vivientes para las oleadas de energía metadimensional.
Los Sem podían moldear y enfocar este poder a través de sus sendas neuronales. La carne no estaba preparada para soportar el tipo de energías que bullían a través de los Sem, por lo que el uso del poder hacía que las sendas neuronales quedaran arrasadas o quemadas por completo. Cada prueba era destructiva. La única duda que había era qué le ocurriría primero al Sem que usaba estos poderes: si moriría o si se volvería loco. Los científicos descubrieron también que una vez las energías habían destruido la mente de la víctima, las sendas cerebrales carbonizadas ya no volvían a sufrir más daño. Estos Sem locos, llamados salvajes, podían usar sus poderes con total impunidad, y solían hacerlo.
No fue hasta 2275 que estos oscuros estudios acabaron dando sus frutos. Era imposible evitar que la mente de los Sem sufriera daños, pero mediante programas individualizados de meditación, concentración y entrenamiento mental, se logró conducir el daño a zonas menos críticas del cerebro. Un psíquico con el entrenamiento adecuado podía emplear sus poderes durante mucho tiempo antes de que la carga amenazara con desbordar sus canales existentes, lo cual hacía que tuviera que descansar para recuperarse.
Para llevar a cabo estos programas de estudio eran necesario un mentor psíquico experimentado que tomara el currículo básico y lo adaptara a la secuencia correcta de meditaciones para un alumno en concreto. Pese a los grandes esfuerzos de los investigadores, resultó imposible impartir estas enseñanzas por medios estandarizados de formación. Para educar a los nuevos psíquicos era imprescindible la figura de un tutor metapsíquico con la preparación adecuada en protocolos de entrenamiento.
Con la intención de controlar la disponibilidad de mentores psíquicos, el Mandato Terrano fundó la Autoridad Psiónica (AP). La AP se convirtió en una organización silenciosa pero omnipresente en todo el espacio humano, tomando bajo su cargo a los jóvenes Sem con el fin de entrenarlos. La rareza de los Sem hacía que los psíquicos fueran vistos de manera habitual como figuras misteriosas y espeluznantes. Los psíquicos podían hacer grandes sumas de dinero con sus poderes, pero muchos mundos establecieron restricciones muy rígidas a la actividad psíquica... para a continuación, en muchos casos, contratar a psíquicos patrocinados por el gobierno, que estaban exentos de dichas restricciones.
Estrellas incontables - Ambientación III
Las restricciones y el Mandato
Los gobiernos de la Tierra estaban cada vez más preocupados por los colonos más alejados. El motor de salto más rápido no tardaba menos de cuatro meses en alcanzar los mundos del Borde. Enviar una fuerza militar a esa distancia sólo estaba al alcance de las naciones más poderosas. En vez de permitir que las colonias escaparan a su control, las grandes potencias de la Tierra acordaron crear el Mandato Terrano, una organización dedicada a vigilar el espacio humano y a ejercer la autoridad de los gobiernos de la Tierra en los mundos colonia más remotos.
Más aún, se prohibió la expansión hacia los mundos más allá de lo que en aquel momento era el Borde. Los grupos, cultos y microculturas disidentes fueron conminados a vivir dentro de las fronteras establecidas y se les prohibió colonozar mundos por su cuenta, argumentando para ello razones de "armonía social" y "seguridad interestelar". No fueron pocos los grupos que desafiaron al nuevo Mandato buscaron mundos más allá del alcance de éste en la lejana oscuridad. Privados de sus fuentes habituales de financiación y recursos, de muchos de ellos no volvió a saberse nada.
Incluso con estos nuevos límites, el Mandato Terrano pasó muchos apuros para contener los mundos coloniales. No había muchas luchas reales entre las colonias, pues pocas de ellas contaban con naves o personas de las que pudieran prescindir, pero aquí y allí los grupos disidentes más fanáticos o los ideólogos más obcecados no podían soportar vivir en paz con sus vecinos. El Mandato mantuvo una especie de disciplina laxa sobre los mundos del Borde, pero hacia el año 2260 el control directo era, por usar un eufemismo, tenue.
Los gobiernos de la Tierra estaban cada vez más preocupados por los colonos más alejados. El motor de salto más rápido no tardaba menos de cuatro meses en alcanzar los mundos del Borde. Enviar una fuerza militar a esa distancia sólo estaba al alcance de las naciones más poderosas. En vez de permitir que las colonias escaparan a su control, las grandes potencias de la Tierra acordaron crear el Mandato Terrano, una organización dedicada a vigilar el espacio humano y a ejercer la autoridad de los gobiernos de la Tierra en los mundos colonia más remotos.
Más aún, se prohibió la expansión hacia los mundos más allá de lo que en aquel momento era el Borde. Los grupos, cultos y microculturas disidentes fueron conminados a vivir dentro de las fronteras establecidas y se les prohibió colonozar mundos por su cuenta, argumentando para ello razones de "armonía social" y "seguridad interestelar". No fueron pocos los grupos que desafiaron al nuevo Mandato buscaron mundos más allá del alcance de éste en la lejana oscuridad. Privados de sus fuentes habituales de financiación y recursos, de muchos de ellos no volvió a saberse nada.
Incluso con estos nuevos límites, el Mandato Terrano pasó muchos apuros para contener los mundos coloniales. No había muchas luchas reales entre las colonias, pues pocas de ellas contaban con naves o personas de las que pudieran prescindir, pero aquí y allí los grupos disidentes más fanáticos o los ideólogos más obcecados no podían soportar vivir en paz con sus vecinos. El Mandato mantuvo una especie de disciplina laxa sobre los mundos del Borde, pero hacia el año 2260 el control directo era, por usar un eufemismo, tenue.
Estrellas incontables - Ambientación II
La primera oleada
De la noche a la mañana, las naciones de la Tierra emprendieron una carrera frenética en la construcción de naves equipadas con motores de salto. Los problemas locales pasaron a un segundo término: las disputas por un poco de tierra o de petróleo parecían algo trivial comparadas con las riquezas que aguardaban en el cielo.
Las primeras exploraciones revelaron que los motores de salto tenían un alcance máximo antes de que los efectos corrosivos del entorno metadimensional degradaran sus cúpulas protectoras. Para alcanzar los cuerpos estelares lejanos era necesario saltar de estrella en estrella. En el curso de esas exploraciones se descubrieron numerosos y exóticos cuerpos planetarios. El primer planeta habitable por humanos se descubrió en 2113. Era una bola de barro estéril con una atmósfera rica en oxígeno. Llamado Renacimiento por sus descubridores de la Gran Europa, su descubrimiento hizo que las demás naciones de la Tierra acrecentaran su codicia exploratoria.
Las naves de exploración pan-indias descubrieron el primer planeta con formas de vida propias en 2150. La sopa primigenia que cubría la superficie del mundo acuático de Pranashakti sirvió como sujeto de estudio a toda una generación de xenobiólogos. La excitación sólo se vio superada por el descubrimiento por parte de una nave de reconocimiento estadounidense de unas antiguas ruinas alienígenas en la luna Tifón, satélite cubierto de nieblas. Sus constructores desaparecieron hace más de 40.000 años, pero los exiguos restos mostraban evidencias de una cultura tecnológicamente sofisticada que contaba con una anatomía humanoide no muy distinta de la humana.
Durante esta Primera Oleada de colonización, la Humanidad se expandió a paso firme desde los verdes prados de la Tierra. En 2220 la mayoría de mundos habitables dentro de un año de viaje con motor de salto contaban con al menos un puñado de habitantes humanos. Numerosos grupos escindidos de formaciones políticas y religiosas partieron hacia los cielos cuando la minería de asteroides puso el precio de las naves equipadas con motor de salto al alcance de las grandes corporaciones. La Humanidad estaba creciendo más allá del alcance de sus líderes.
De la noche a la mañana, las naciones de la Tierra emprendieron una carrera frenética en la construcción de naves equipadas con motores de salto. Los problemas locales pasaron a un segundo término: las disputas por un poco de tierra o de petróleo parecían algo trivial comparadas con las riquezas que aguardaban en el cielo.
Las primeras exploraciones revelaron que los motores de salto tenían un alcance máximo antes de que los efectos corrosivos del entorno metadimensional degradaran sus cúpulas protectoras. Para alcanzar los cuerpos estelares lejanos era necesario saltar de estrella en estrella. En el curso de esas exploraciones se descubrieron numerosos y exóticos cuerpos planetarios. El primer planeta habitable por humanos se descubrió en 2113. Era una bola de barro estéril con una atmósfera rica en oxígeno. Llamado Renacimiento por sus descubridores de la Gran Europa, su descubrimiento hizo que las demás naciones de la Tierra acrecentaran su codicia exploratoria.
Las naves de exploración pan-indias descubrieron el primer planeta con formas de vida propias en 2150. La sopa primigenia que cubría la superficie del mundo acuático de Pranashakti sirvió como sujeto de estudio a toda una generación de xenobiólogos. La excitación sólo se vio superada por el descubrimiento por parte de una nave de reconocimiento estadounidense de unas antiguas ruinas alienígenas en la luna Tifón, satélite cubierto de nieblas. Sus constructores desaparecieron hace más de 40.000 años, pero los exiguos restos mostraban evidencias de una cultura tecnológicamente sofisticada que contaba con una anatomía humanoide no muy distinta de la humana.
Durante esta Primera Oleada de colonización, la Humanidad se expandió a paso firme desde los verdes prados de la Tierra. En 2220 la mayoría de mundos habitables dentro de un año de viaje con motor de salto contaban con al menos un puñado de habitantes humanos. Numerosos grupos escindidos de formaciones políticas y religiosas partieron hacia los cielos cuando la minería de asteroides puso el precio de las naves equipadas con motor de salto al alcance de las grandes corporaciones. La Humanidad estaba creciendo más allá del alcance de sus líderes.
miércoles, 1 de agosto de 2018
Estrellas incontables - Ambientación I
En el principio...
Año 2108. El Dr. Tiberuis Crohn tenía su red de laboratorios y fábricas en el norte de Groenlandia. Era un científico terriblemente fanático que provocaba la hilaridad entre sus colegas científicos debido a sus continuas y absurdas afirmaciones.
Gracias a su talento consiguió los componentes y recursos necesarios para establecer su laboratorio en las regiones salvajes de Groenlandia, en una zona afectada por la radioactividad, no muy lejos de la zona de impacto de un misil de la guerra ruso-europea. Dicha radiación enmascaró las peculiares emisiones de sus unidades de prueba. En 2108 su trabajo dio por fin frutos. Crohn había inventado el motor de salto, un motor con el que alcanzar velocidades más rápidas que las de la luz (FTL, "Faster Than Light") que podrían llevar a la Humanidad a las estrellas.
Aún hoy, mil años después, los investigadores siguen preguntándose cómo Crohn logró concebir los cálculos y teorías sobre los que se sustentaba la creación del motor de salto. Las teorías sobre "influencia extraterrestre" fueron desmentidas por los posteriores historiadores del Mandato, pero los rumores de esos "mentores" siguen alimentando las leyendas espaciales.

Algunos de los axiomas y teorías involucrados en el desarrollo del motor de salto asumían ciertas cuestiones sobre la estructura del Universo que hicieron surgir al menos una docena de nuevas religiones en los 200 años siguientes al descubrimiento. El motor de salto era una ventana hacia un universo mucho más vasto y extraño de lo que los científicos habían creído posible.
Mediante un delicado giro gravitatorio del sustrato universal que hay tras cada nave, el motor de salto hacía que ésta fuera "catapultada" a través de un espectro de frecuencias dimensionales. La nave se desvanecía del mundo corriente y "lumínico" para ser impulsada hacia las metadimensiones. Esos rudimentarios reinos de vastas corrientes de energía y masas informes resultaban extremadamente hostiles para las naves que no estaban preparadas, pero sus corrientes gravitatorias podían impulsarlas a velocidades imposibles en el universo mundano. Los objetos con suficiente masa, como las estrellas, proyectan una "sombra" en esas metadimensiones, convirtiéndose tanto en balizas de navegación como en puntos de ancla que permiten el tránsito a través del espectro dimensional. Mientras un motor de salto contara con una estrella para catapultarse y otra como punto de destino, podía discurrir por las corrientes metadimensionales en una vertiginosa carrera a velocidades hiperlumínicas.
El primer viaje a lo largo de una de esas rutas siempre era el más peligroso. Los mapas de las corrientes metadimensionales no estaban trazados y un navegante debía realizar constantes correcciones de rumbo con la esperanza de encontrar una corriente que le pusiera en ruta antes de que la burbuja protectora del motor de salto se rompiera en el entorno metadimensional.
Una vez se completaba el primer viaje, la ruta seguida podía compartirse con otras naves. Mientras hubiera un tráfico habitual a lo largo de una ruta, cualquier cambio en las corrientes podía registrarse. Sin embargo, si una ruta caía en desuso durante demasiado tiempo, el lento cambio de las corrientes podía hacer que las rutas registradas fueran poco menos que inútiles, por lo que se necesitaba que una valiente tripulación trazara una ruta totalmente nueva.
Crohn anunció su descubrimiento al mundo con el lanzamiento de su laboratorio espacial desde la zona de Groenlandia. Disversas plataformas orbitales de armas intentaron derribarlo, pero el motor de salto dotaba a la nave de una maniobrabilidad anómala que los algoritmos de seguimiento eran incapaces de comprender. Las estaciones de observación de la Tierra siguieron la nave de Crohn hasta el borde del sistema solar, tomando buena nota de su impensable velocidad. En el propio borde del Sistema Solar los sensores detectaron una extraña sobrecarga gravítica; acto seguido, la nave desapareció.
Crohn regresó trece días después, emitiendo una señal de radio que no sólo incluía datos de Alpha Centauri que sólo podían haberse obtenido mediante la observación directa, sino que también incluía los datos necesarios para la construcción del motor de salto. Ambos contenidos no dejaban lugar a la duda: el viejo loco de Crohn realmente lo había conseguido.
Incluso hoy nadie está totalmente seguro de cómo lo logró. Un prototipo de motor de salto necesitaría seis días de viaje metadimensional para llegar a Alpha Centauri y emerger en el espacio mundano. Crohn afirmó que viajaba solo en la nave, pero para ello habría necesitado estar despierto y navegando por una ruta no cartografiada durante seis días seguidos, todo ello sin experiencia previa. El credo que más tarde sería conocido como El Libro del Cielo se refiere a este hecho como "El Viaje a la Noche del Profeta Tiberius" y lo considera el hecho fundacional de su fe.
El propio Tiberius volvió a zambullirse en el metaespacio cuando terminó de enviar su transmisión. Jamás se le volvió a ver. Hasta hoy, se sabe de la existencia de trece sectas religiosas que están convencidas de que se trasladó directamente ante la presencia de Dios como recompensa apropiada para quien abrió el camino a las estrellas.
Año 2108. El Dr. Tiberuis Crohn tenía su red de laboratorios y fábricas en el norte de Groenlandia. Era un científico terriblemente fanático que provocaba la hilaridad entre sus colegas científicos debido a sus continuas y absurdas afirmaciones.
Gracias a su talento consiguió los componentes y recursos necesarios para establecer su laboratorio en las regiones salvajes de Groenlandia, en una zona afectada por la radioactividad, no muy lejos de la zona de impacto de un misil de la guerra ruso-europea. Dicha radiación enmascaró las peculiares emisiones de sus unidades de prueba. En 2108 su trabajo dio por fin frutos. Crohn había inventado el motor de salto, un motor con el que alcanzar velocidades más rápidas que las de la luz (FTL, "Faster Than Light") que podrían llevar a la Humanidad a las estrellas.
Aún hoy, mil años después, los investigadores siguen preguntándose cómo Crohn logró concebir los cálculos y teorías sobre los que se sustentaba la creación del motor de salto. Las teorías sobre "influencia extraterrestre" fueron desmentidas por los posteriores historiadores del Mandato, pero los rumores de esos "mentores" siguen alimentando las leyendas espaciales.

Algunos de los axiomas y teorías involucrados en el desarrollo del motor de salto asumían ciertas cuestiones sobre la estructura del Universo que hicieron surgir al menos una docena de nuevas religiones en los 200 años siguientes al descubrimiento. El motor de salto era una ventana hacia un universo mucho más vasto y extraño de lo que los científicos habían creído posible.
Mediante un delicado giro gravitatorio del sustrato universal que hay tras cada nave, el motor de salto hacía que ésta fuera "catapultada" a través de un espectro de frecuencias dimensionales. La nave se desvanecía del mundo corriente y "lumínico" para ser impulsada hacia las metadimensiones. Esos rudimentarios reinos de vastas corrientes de energía y masas informes resultaban extremadamente hostiles para las naves que no estaban preparadas, pero sus corrientes gravitatorias podían impulsarlas a velocidades imposibles en el universo mundano. Los objetos con suficiente masa, como las estrellas, proyectan una "sombra" en esas metadimensiones, convirtiéndose tanto en balizas de navegación como en puntos de ancla que permiten el tránsito a través del espectro dimensional. Mientras un motor de salto contara con una estrella para catapultarse y otra como punto de destino, podía discurrir por las corrientes metadimensionales en una vertiginosa carrera a velocidades hiperlumínicas.
El primer viaje a lo largo de una de esas rutas siempre era el más peligroso. Los mapas de las corrientes metadimensionales no estaban trazados y un navegante debía realizar constantes correcciones de rumbo con la esperanza de encontrar una corriente que le pusiera en ruta antes de que la burbuja protectora del motor de salto se rompiera en el entorno metadimensional.
Una vez se completaba el primer viaje, la ruta seguida podía compartirse con otras naves. Mientras hubiera un tráfico habitual a lo largo de una ruta, cualquier cambio en las corrientes podía registrarse. Sin embargo, si una ruta caía en desuso durante demasiado tiempo, el lento cambio de las corrientes podía hacer que las rutas registradas fueran poco menos que inútiles, por lo que se necesitaba que una valiente tripulación trazara una ruta totalmente nueva.
Crohn anunció su descubrimiento al mundo con el lanzamiento de su laboratorio espacial desde la zona de Groenlandia. Disversas plataformas orbitales de armas intentaron derribarlo, pero el motor de salto dotaba a la nave de una maniobrabilidad anómala que los algoritmos de seguimiento eran incapaces de comprender. Las estaciones de observación de la Tierra siguieron la nave de Crohn hasta el borde del sistema solar, tomando buena nota de su impensable velocidad. En el propio borde del Sistema Solar los sensores detectaron una extraña sobrecarga gravítica; acto seguido, la nave desapareció.
Crohn regresó trece días después, emitiendo una señal de radio que no sólo incluía datos de Alpha Centauri que sólo podían haberse obtenido mediante la observación directa, sino que también incluía los datos necesarios para la construcción del motor de salto. Ambos contenidos no dejaban lugar a la duda: el viejo loco de Crohn realmente lo había conseguido.
Incluso hoy nadie está totalmente seguro de cómo lo logró. Un prototipo de motor de salto necesitaría seis días de viaje metadimensional para llegar a Alpha Centauri y emerger en el espacio mundano. Crohn afirmó que viajaba solo en la nave, pero para ello habría necesitado estar despierto y navegando por una ruta no cartografiada durante seis días seguidos, todo ello sin experiencia previa. El credo que más tarde sería conocido como El Libro del Cielo se refiere a este hecho como "El Viaje a la Noche del Profeta Tiberius" y lo considera el hecho fundacional de su fe.
El propio Tiberius volvió a zambullirse en el metaespacio cuando terminó de enviar su transmisión. Jamás se le volvió a ver. Hasta hoy, se sabe de la existencia de trece sectas religiosas que están convencidas de que se trasladó directamente ante la presencia de Dios como recompensa apropiada para quien abrió el camino a las estrellas.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Campaña de Omertà (XI): Carta para el Afortunado
Bowson & Bowson
Agencia de detectives
Mezz. 1254, 23 St.
Distrito Central
Creekville (OH)
Agencia de detectives
Mezz. 1254, 23 St.
Distrito Central
Creekville (OH)
Creekville,
8 de marzo de 1925
Estimado
Sr. Manzini,
En
atención a su encargo sobre la investigación del Sr. P. M. (CPD), contactamos
con usted para notificarle los avances de nuestras pesquisas.
Más
allá de la actividad que desde nuestra perspectiva de expertos en el
comportamiento social cabría esperar de un hombre empleado, casado y con dos
hijas, hemos detectado anormalidades en la conducta del sujeto investigado.
El
Sr. M. frecuenta la compañía de la Srta. Minnie Randall, que vive en 4121 de Church
St., en el Distrito Portuario. El Sr. M. visita a la Srta. Randall no menos de
dos veces a la semana. Acostumbra a subir al domicilio de la joven para, unas
dos horas después, salir acompañado de ella y dirigirse a restaurantes y bares
clandestinos. De un tiempo a esta parte hemos apreciado que la calidad de los
lugares frecuentados por la pareja ha mejorado notablemente, por lo que quizá
el Sr. M. cuente con una nueva fuente de ingresos.
Por
otra parte, el Sr. M. también visita una vez a la semana una casa de apuestas
sita en las traseras del 2397 de Fontain St. del Distrito Central. Dicha actividad
suele tener lugar los viernes a primera hora de la tarde, si bien en ocasiones
se observa un desvío en esta costumbre, que se desplaza a los jueves o los
sábados. No son pocas las ocasiones en que, tras acudir a la casa de apuestas,
el Sr. M. se dirige al domicilio de la Srta. Randall.
Quedamos
a la espera de sus instrucciones para continuar con nuestras tareas de
seguimiento o desistir de ellas.
Siempre
a su servicio,
Mitchell Bowson
lunes, 5 de diciembre de 2016
Campaña de Omertà (X): Guerra en las calles
Nueva entrega de las correrías de los chicos de la Avenida Dropsie (segundo de la nueva temporada), y sin duda uno de los momentos más duros que han tenido que vivir los personajes desde que empezamos a jugar a Omertà. Si quieres juzgar por ti mismo y leer el resto de capítulos de la campaña, puedes hacerlo aquí.
AVISO: si vas a jugar la campaña "Por los viejos tiempos", que acompaña la pantalla de Omertà, te recomiendo que no sigas leyendo. Lo que se relata a continuación bebe en parte de algunos hechos que allí se narran.
Miércoles, 13 de marzo.
Parece que el amanecer trae algo de tranquilidad a la Avenida Dropsie tras la tensa noche pasada, pero nuestros chicos no se duermen en los laureles y se preparan para acabar de una vez por todas con el problema de la banda de la Calle Edmonton. Para ello es condición indispensable hablar con Malone, a quien invitan a tomar un café en el Ojos Azules. Donny alegra la taza del polizonte con un buen chorro de bourbon: «Me vendrá bien: hacer la ronda con este frío es una jodienda».
El Afortunado anuncia a Malone que la banda va a ampliar sus territorios a la Calle Edmonton, pero éste prefiere no conocer los detalles. Se limita a decirles que mientras él saque su tajada poco le importa lo que hagan, si bien le aconseja que no hagan mucho ruido o no podrá mantener al margen a los policías de la comisaría central.
Tras despedir a Malone, el Afortunado hace una llamada a Piero, uno de los hombres de la Familia Panepinto, para comer con él y preguntarle por el Largo, el asesino de Terremoto. Nada más colgar el auricular, Milo entra corriendo en el bar y grita: «¡Pelea en la puerta de la barbería! ¡Venid, rápido!». Hacia allá salen a toda velocidad el Afortunado y Buonanotte, que apenas tienen tiempo para decirle a Donny que avise a los demás muchachos. Éste les sigue hasta la calle, donde grita algunas órdenes a los miembros de la banda que están por allí.
Al entrar en la Calle Taylor, el Afortunado y Buonanotte ven cómo dos chicos de Milo están enzarzados en una pelea con otros dos tipos, que parecen ser de la Calle Edmonton. En pocos momentos se forma una gran pelea a la que se unen varios chicos de la Avenida Dropsie, de la Calle Taylor y también de la Calle Edmonton. El Martillo hace honor a su apodo y pronto deja fuera de combate a varios de los atacantes, que finalmente, gracias también a la superioridad numérica, pronto son neutralizados.
Poco dura la alegría de la victoria, ya que alguien llega corriendo desde la Avenida Dropsie y da la mala noticia: ¡el Ojos Azules está en llamas! Todos corren hacia allí mientras los chicos de la Calle Edmonton son recluidos en la trastienda de la barbería.
Al llegar, las llamas salen violentas por la cristalera rota del bar. Se oyen gritos de vecinos que piden que alguien llame a los bomberos. Al parecer, Donny sigue dentro. El Labios, que estaba vigilando, explica brevemente lo ocurrido: dos tipos, probablemente de la Calle Edmonton, rompieron los cristales con un ladrillo y a continuación lanzaron un par de cócteles molotov al interior del local. Él intentó repeler el ataque disparándoles, pero no lo logró. Eso sí, cree haber herido a uno de ellos. En ese instante la puerta del bar se abre, dejando salir una enorme nube de humo tras la que surge Donny, con la ropa humeante y el rostro tiznado por el humo. Cae de rodillas ante su negocio, llorando de impotencia. Fundido a negro.
Cuatro son los tipos de la Calle Edmonton que están retenidos en la barbería. El Afortunado, Buonanotte y el Alambres, que han pagado a Leo Gavini para que les deje el local durante unas horas, los interrogan. No se muestran muy cooperativos, pero uno de ellos, el mismo que fue más desafiante cuando Matty Ferrara se llevó un puñetazo de Buonanotte a la puerta de la barbería, sigue con su actitud altiva. Se niega a contar nada y escupe sobre el zapato del boxeador, quien se quita con calma la chaqueta, se remanga la camisa y empieza a propinarle una paliza que le deja moribundo. Ante tal violencia, uno de los chicos de la Calle Edmonton se ablanda y decide cooperar.
Mickey Dinaro, pues así se llama este joven, afirma que la culpa de todo la tiene Fabio Ginese, primo de Matty Ferrara llegado de Chicago hace un par de meses. Parece ser que Fabio convenció a Matty de que podían hacer cosas grandes en el barrio y le convenció para intentar extender su área de influencia a la Calle Taylor, empezando por la barbería de Leo Gavini. La idea de quemar el Ojos Azules, no obstante, fue de Matty, que quería tanto vengarse de los chicos de la Avenida Dropsie por haberle dejado en ridículo (Buonanotte le noqueó con un único puñetazo en plena calle) como ajustar viejas cuentas con Donny. Fabio le apoyó; no así tres miembros de la banda, que se oponían a actuar de esa manera contra los chicos de la Avenida. Creían que era un bocado demasiado grande para la banda. Aunque al principio se muestra reticente, Mickey da al Alambres la dirección de uno de ellos para que confirme la historia.
Mickey cuenta una cosa más con tal de salir con vida y evitar que le pase nada a su famillia: al parecer Fabio vino de Chicago huyendo de ciertos problemas con la banda del mismísimo Al Capone. Esta información seguro que resulta valiosa para los chicos de la Avenida, ya que podría ayudarles a ganar puntos ante la Familia Panepinto, si comparten con ellos la historia de Fabio, o ante el propio Capone.
¿Qué hacer? Mientras uno de sus hombres vigila a los prisioneros en la trastienda, el resto del grupo discute en la barbería qué hacer. El Afortunado se muestra cauteloso, mientras que Buonanotte dice que ha llegado el momento de dejarse de chiquitas y de pensar a lo grande. El consejo del Alambres ayuda a tomar la decisión: buscarán a Fabio para, una vez lo tengan bajo su control, decírselo a los Panepinto. Sólo hace falta encontrarle a él y a Matty. Cuando preguntan a Mickey dónde están, éste les dice que no lo sabe, pero que suelen visitar un prostíbulo cerca de la Calle Wilson. Les da la dirección. Los chicos de la Avenida Dropsie ya tienen por dónde empezar a buscar.
De vuelta al barrio, la calle está tomada por policías y bomberos. Donny está sentado en el bordillo frente a su bar, callado, ignorando a quienes se acercan a intentar consolarlo. Sólo reacciona cuando el Afortunado se sienta a su lado y le promete venganza. Logran llevarlo al Dropsie's para decidir entre todos cuáles serán los pasos a seguir
El speakeasy apenas se ha visto afectado por las llamas, así que la banda no lo ha perdido todo. Allí deciden alquilar un local pequeño y discreto cerca del río para liquidar este asunto; Perro Loco y el Labios se van para buscarlo. Unos minutos después, llaman a la puerta del Dropsie's. Se trata de Malone, que transmite a la banda, especialmente a Donny, su pesar por lo ocurrido. Informa a la banda de que la policía estará bastante presente en el barrio en los próximos días, ya que varios testigos dicen haber escuchado disparos; quizá por ello sería buena idea que el local no abriera hasta que las cosas se calmen.
Buonanotte se acerca al taller de Joe para hacer una llamada al gimnasio de Tony y excusarse por no ir a entrenar en un par de días porque está, ejem, enfermo. El entrenador se enfada bastante. Grita a Buonanotte: «¡Me tienes harto!» y le cuelga.
Antes de ir al prostíbulo en busca de Matty y Fabio, el Afortunado, Buonanotte y el Alambres van al Panepinto's para comer con Piero. Mientras todos (especialmente Buonanotte) se deleitan con los espaguetis con albóndigas que hay en el menú, el hombre de los Panepinto les confirma que el burdel no está controlado por la familia, pero que dada su ubicación, cerca de la Calle Wilson, es probable que forme parte del tinglado de los irlandeses; Piero les recomienda tener mucho cuidado: «Esos irlandeses están todos mal de la cabeza. A saber lo que podrían hacer si les tocáis las narices en su propia casa». En otro orden de cosas, dada la destrucción del Ojos Azules, a partir de ahora si se necesita algo de los chicos de la Avenida Dropsie el contacto se hará llamando al taller de Joe. Respecto a los pagos de la banda, a partir de ahora se realizarán en el Panepinto's los lunes por la mañana. Tras despedirse de Piero, los tres muchachos de la Avenida Dropsie regresan a su barrio, haciendo de camino un par de paradas para, con vistas a la tarea que se les presenta, comprar un par de sacos grandes de cemento y una botella de éter.
Toda la banda se reúne en el Dropsie's. Perro Loco y el Labios informan de que han encontrado un almacén pequeño y en un sitio tranquilo, en los límites del Distrito Portuario, a escasos 30 metros del río, por 20$ a la semana. Por su parte, el Afortunado pone al día a los demás respecto a lo que Piero les ha contado. Elaboran el plan: el Afortunado, el Alambres y Buonanotte irán al prostíbulo con la furgoneta de Guido para cargar en ella a Matty y Fabio, para a continuación recoger los cuerpos de la barbería y trasladar a todos al almacén, mientras que Donny se ofrece para llevar hasta allí el taxi y así poder regresar al barrio.
Ojos Azules no pierde el tiempo. Recoge el taxi en el taller de Joe, lo aparca frente a su casa -al pie de los restos calcinados de su bar- y sube a su apartamento. A los pocos minutos baja con algo alargado envuelto en una manta; parece la sospechosa forma de una escopeta. Cuando uno de los hombres de la banda se lo cuenta al Alambres, éste sospecha de que quizá Donny quiera adelantarse a los planes y haya decidido ir solo al prostíbulo. Él, el Afortunado y Buonanotte se dirigen de inmediato a casa de Guido para pedirle las llaves de la furgoneta y a renglón seguido se dirigen a la casa de citas.
Cuando llegan a la tercera planta del edificio ven la puerta del negocio abierta y un cuerpo en el suelo. Se trata de un hombre pelirrojo con pinta de matón, pero respira; parece que simplemente está inconsciente, probablemente debido al fuerte golpe que parecen haberle propinado en la mandíbula. Más allá del recibidor se oyen sollozos: dos chicas, ligeras de ropa, están sentadas en el sofá de un salón, llorando e intentando consolarse mutuamente. Los tres chicos de la Avenida Dropsie se aventuran por el pasillo, repleto de puertas que dan a habitaciones donde hay más chicas sollozando y hablando con gran nerviosismo. En una de las habitaciones, aún en la cama, está el cuerpo de Matty con un gran boquete abierto en el pecho. Junto al lecho hay una chica desnuda que llora en silencio. En la última habitación se encuentra Donny, de pie a los pies de la cama, encañonando a su único ocupante: Fabio.
Donny les cuenta lo ocurrido. Explicó al irlandés de la entrada que no quería causar problemas, que sólo venía a ajustar cuentas con alguien. Como no atendió a razones, tuvo que dejarlo fuera de juego con un culatazo de la escopeta. A continuación fue habitación por habitación hasta que encontró a Matty, con quien saldó por fin las viejas cuentas pendientes, y luego a Fabio, a quien mantenía retenido a la espera de que llegaran sus amigos. «Sé que no ha sido lo más prudente, pero era algo que tenía que hacer».
Temiendo que los irlandeses puedan molestarse por lo ocurrido, el Alambres deja una nota (Por los problemas causados) y 200$ en el bolsillo del irlandés para que los encuentre al despertar. Utilizan el éter para dormir a Fabio, lo visten y lo bajan a la furgoneta fingiendo que está borracho; también trasladan el cuerpo de Matty envuelto en una manta. Cruzan los dedos para no llamar demasiado la atención. También emplean el éter para dormir a los chicos de la Calle Edmonton que aguardan en la barbería de Leo y cargarlos en la furgoneta; Milo se encargará junto con sus chicos de limpiarlo todo.
Por fin, a media tarde los miembros más importantes de la banda se reúnen en el almacén recién alquilado: el Afortunado, Buonanotte, el Alambres, Perro Loco y el Labios. Los supervivientes de la barbería están colgados del techo como si de sacos de boxeo se trataran. Buonanotte entrena con ellos, excepto con Mickey, que se mostró colaborador. Le acaban diciendo que nada le pasará a su familia y que su muerte será rápida, no como la del resto de desgraciados. Tampoco aleccionan a Fabio, ya que si la historia de Chicago es cierta vale más vivo que muerto. Al menos de momento. Finalmente éste acaba despertando y le interrogan para averiguar si es verdad lo que Mickey les ha contado sobre su huida de Chicago, pero se cierra en banda; no sabe muy bien cómo salir de ésta, pero está seguro de que si confiesa es hombre muerto.
El Afortunado llama desde la cabina del primer bar que encuentra, a cinco minutos en coche del almacén, al Panepinto's. Habla con Frank, el camarero, y concierta un encuentro con Boldini. El sottocapo les recibe pocas horas después en la trastienda del restaurante y escucha la historia de lo ocurrido de boca del Afortunado. Bodini toma algunas notas y afirma que hará algunas llamadas a Chicago para confirmar. A renglón seguido viene el rapapolvo por haberse arriesgado a abrir la caja de los truenos con los irlandeses, motivo por el que aconseja a los chicos extremar precauciones en los próximos días y hablar con él antes de meterse en líos, que además pueden perjudicar a los Panepinto, con gente tan peligrosa. Al salir del Panepinto's, Buonanotte se lleva un plato de la deliciosa lasaña que Frank acaba de preparar. Tras regresar al almacén para informar al resto de la banda, finalmente allí se quedan el Afortunado, Buonanotte y el Labios. El Alambres, Donny y Perro Loco vuelven al barrio en el taxi.
Al día siguiente, el Alambres hace algunas llamadas a clientes del banco en que trabaja; son personas dedicadas a los negocios inmobiliarios que podrían tener un almacén que usar de manera permanente, aunque siempre dice que quien busca el local es otro cliente del banco. El Sr. Wesson, uno de quienes reciben la llamada del Alambres, dice tener un par de cosas que podrían ajustarse a las necesidades de quien busca el local.
Caraniño se pone en contacto con el Labios: han llamado de parte de Boldini al taller de Joe. El apostador va en taxi hasta el almacén para informar al jefe y llevarle hasta el Panepinto's junto con Buonanotte. En la trastienda del restaurante les espera Boldini, que les sirve unos whiskys (una cortesía que jamás hasta ahora había tenido con ellos). Al parecer la historia de Fabio se confirma y la gente de Chicago visitará el almacén en los próximos días para ocuparse del asunto. Hasta entonces, los chicos de la Avenida Dropsie deben custodiar al incauto. Este favor hecho a la organización de Capone puede resultar de mucha utilidad a los Panepinto, cosa que Boldini agradece a los muchachos. Brinda con ellos por la Avenida Dropsie y por un halagüeño porvenir.
Esa noche la banda liquida a todos los prisioneros que quedaban con vida y les pone zapatos de cemento a todos los cuerpos para a continuación arrojarlos al río Maumee. El día siguiente transcurre tranquilo. Buonanotte vuelve al gimnasio, donde Tony le echa una buena reprimenda y le amenaza con dejar de entrenarlo si no se lo toma en serio.
Al día siguiente, llaman a la puerta del almacén. Lo hacen dos tipos grandes, vestidos con traje, gabardina y sombrero. «¿Signore Manzini?». El Afortunado se presenta e invita a pasar a los hombres, que en lugar de hacerlo se echan a un lado para dejar pasar a un tipo de media altura y cara de buena persona; se trata de Charlie Fischetti, encargado de ejecuciones de la banda de Capone. Les llevan ante Fabio; Fischetti saca del bolsillo interior de su gabardina una foto y tras compararla con el rostro del tipo que está maniatado y amordazado en el suelo, se dirige a los chicos de la Avenida Dropsie: «¿Serían tan amables de dejarnos un momento a solas con el señor Ginese?». Todos salen del almacén, en cuyo interior se quedan los dos matones y Fischetti. Apenas tres segundos después de cerrar la puerta, desde el interior se oye un único disparo. La puerta se abre de nuevo, y Fischetti y sus dos hombres salen a la calle. Fischetti se dirige al Afortunado: «Nosotros hemos terminado aquí. Le agradecería mucho que se encargara del... bulto que les dejo ahí dentro».
Esa misma noche, un nuevo cuerpo se une a los que ya empiezan a pudrirse en el fondo del Maumee.
AVISO: si vas a jugar la campaña "Por los viejos tiempos", que acompaña la pantalla de Omertà, te recomiendo que no sigas leyendo. Lo que se relata a continuación bebe en parte de algunos hechos que allí se narran.
Miércoles, 13 de marzo.
Parece que el amanecer trae algo de tranquilidad a la Avenida Dropsie tras la tensa noche pasada, pero nuestros chicos no se duermen en los laureles y se preparan para acabar de una vez por todas con el problema de la banda de la Calle Edmonton. Para ello es condición indispensable hablar con Malone, a quien invitan a tomar un café en el Ojos Azules. Donny alegra la taza del polizonte con un buen chorro de bourbon: «Me vendrá bien: hacer la ronda con este frío es una jodienda».
El Afortunado anuncia a Malone que la banda va a ampliar sus territorios a la Calle Edmonton, pero éste prefiere no conocer los detalles. Se limita a decirles que mientras él saque su tajada poco le importa lo que hagan, si bien le aconseja que no hagan mucho ruido o no podrá mantener al margen a los policías de la comisaría central.
Tras despedir a Malone, el Afortunado hace una llamada a Piero, uno de los hombres de la Familia Panepinto, para comer con él y preguntarle por el Largo, el asesino de Terremoto. Nada más colgar el auricular, Milo entra corriendo en el bar y grita: «¡Pelea en la puerta de la barbería! ¡Venid, rápido!». Hacia allá salen a toda velocidad el Afortunado y Buonanotte, que apenas tienen tiempo para decirle a Donny que avise a los demás muchachos. Éste les sigue hasta la calle, donde grita algunas órdenes a los miembros de la banda que están por allí.
![]() |
| Buonanotte dejando las cosas claras |
Poco dura la alegría de la victoria, ya que alguien llega corriendo desde la Avenida Dropsie y da la mala noticia: ¡el Ojos Azules está en llamas! Todos corren hacia allí mientras los chicos de la Calle Edmonton son recluidos en la trastienda de la barbería.
Al llegar, las llamas salen violentas por la cristalera rota del bar. Se oyen gritos de vecinos que piden que alguien llame a los bomberos. Al parecer, Donny sigue dentro. El Labios, que estaba vigilando, explica brevemente lo ocurrido: dos tipos, probablemente de la Calle Edmonton, rompieron los cristales con un ladrillo y a continuación lanzaron un par de cócteles molotov al interior del local. Él intentó repeler el ataque disparándoles, pero no lo logró. Eso sí, cree haber herido a uno de ellos. En ese instante la puerta del bar se abre, dejando salir una enorme nube de humo tras la que surge Donny, con la ropa humeante y el rostro tiznado por el humo. Cae de rodillas ante su negocio, llorando de impotencia. Fundido a negro.
Cuatro son los tipos de la Calle Edmonton que están retenidos en la barbería. El Afortunado, Buonanotte y el Alambres, que han pagado a Leo Gavini para que les deje el local durante unas horas, los interrogan. No se muestran muy cooperativos, pero uno de ellos, el mismo que fue más desafiante cuando Matty Ferrara se llevó un puñetazo de Buonanotte a la puerta de la barbería, sigue con su actitud altiva. Se niega a contar nada y escupe sobre el zapato del boxeador, quien se quita con calma la chaqueta, se remanga la camisa y empieza a propinarle una paliza que le deja moribundo. Ante tal violencia, uno de los chicos de la Calle Edmonton se ablanda y decide cooperar.
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| Fabio Ginese |
Mickey cuenta una cosa más con tal de salir con vida y evitar que le pase nada a su famillia: al parecer Fabio vino de Chicago huyendo de ciertos problemas con la banda del mismísimo Al Capone. Esta información seguro que resulta valiosa para los chicos de la Avenida, ya que podría ayudarles a ganar puntos ante la Familia Panepinto, si comparten con ellos la historia de Fabio, o ante el propio Capone.
¿Qué hacer? Mientras uno de sus hombres vigila a los prisioneros en la trastienda, el resto del grupo discute en la barbería qué hacer. El Afortunado se muestra cauteloso, mientras que Buonanotte dice que ha llegado el momento de dejarse de chiquitas y de pensar a lo grande. El consejo del Alambres ayuda a tomar la decisión: buscarán a Fabio para, una vez lo tengan bajo su control, decírselo a los Panepinto. Sólo hace falta encontrarle a él y a Matty. Cuando preguntan a Mickey dónde están, éste les dice que no lo sabe, pero que suelen visitar un prostíbulo cerca de la Calle Wilson. Les da la dirección. Los chicos de la Avenida Dropsie ya tienen por dónde empezar a buscar.
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| Bombero intentando salvar el Ojos Azules |
De vuelta al barrio, la calle está tomada por policías y bomberos. Donny está sentado en el bordillo frente a su bar, callado, ignorando a quienes se acercan a intentar consolarlo. Sólo reacciona cuando el Afortunado se sienta a su lado y le promete venganza. Logran llevarlo al Dropsie's para decidir entre todos cuáles serán los pasos a seguir
El speakeasy apenas se ha visto afectado por las llamas, así que la banda no lo ha perdido todo. Allí deciden alquilar un local pequeño y discreto cerca del río para liquidar este asunto; Perro Loco y el Labios se van para buscarlo. Unos minutos después, llaman a la puerta del Dropsie's. Se trata de Malone, que transmite a la banda, especialmente a Donny, su pesar por lo ocurrido. Informa a la banda de que la policía estará bastante presente en el barrio en los próximos días, ya que varios testigos dicen haber escuchado disparos; quizá por ello sería buena idea que el local no abriera hasta que las cosas se calmen.
Buonanotte se acerca al taller de Joe para hacer una llamada al gimnasio de Tony y excusarse por no ir a entrenar en un par de días porque está, ejem, enfermo. El entrenador se enfada bastante. Grita a Buonanotte: «¡Me tienes harto!» y le cuelga.
Antes de ir al prostíbulo en busca de Matty y Fabio, el Afortunado, Buonanotte y el Alambres van al Panepinto's para comer con Piero. Mientras todos (especialmente Buonanotte) se deleitan con los espaguetis con albóndigas que hay en el menú, el hombre de los Panepinto les confirma que el burdel no está controlado por la familia, pero que dada su ubicación, cerca de la Calle Wilson, es probable que forme parte del tinglado de los irlandeses; Piero les recomienda tener mucho cuidado: «Esos irlandeses están todos mal de la cabeza. A saber lo que podrían hacer si les tocáis las narices en su propia casa». En otro orden de cosas, dada la destrucción del Ojos Azules, a partir de ahora si se necesita algo de los chicos de la Avenida Dropsie el contacto se hará llamando al taller de Joe. Respecto a los pagos de la banda, a partir de ahora se realizarán en el Panepinto's los lunes por la mañana. Tras despedirse de Piero, los tres muchachos de la Avenida Dropsie regresan a su barrio, haciendo de camino un par de paradas para, con vistas a la tarea que se les presenta, comprar un par de sacos grandes de cemento y una botella de éter.
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| Manzana del almacén |
Ojos Azules no pierde el tiempo. Recoge el taxi en el taller de Joe, lo aparca frente a su casa -al pie de los restos calcinados de su bar- y sube a su apartamento. A los pocos minutos baja con algo alargado envuelto en una manta; parece la sospechosa forma de una escopeta. Cuando uno de los hombres de la banda se lo cuenta al Alambres, éste sospecha de que quizá Donny quiera adelantarse a los planes y haya decidido ir solo al prostíbulo. Él, el Afortunado y Buonanotte se dirigen de inmediato a casa de Guido para pedirle las llaves de la furgoneta y a renglón seguido se dirigen a la casa de citas.
Cuando llegan a la tercera planta del edificio ven la puerta del negocio abierta y un cuerpo en el suelo. Se trata de un hombre pelirrojo con pinta de matón, pero respira; parece que simplemente está inconsciente, probablemente debido al fuerte golpe que parecen haberle propinado en la mandíbula. Más allá del recibidor se oyen sollozos: dos chicas, ligeras de ropa, están sentadas en el sofá de un salón, llorando e intentando consolarse mutuamente. Los tres chicos de la Avenida Dropsie se aventuran por el pasillo, repleto de puertas que dan a habitaciones donde hay más chicas sollozando y hablando con gran nerviosismo. En una de las habitaciones, aún en la cama, está el cuerpo de Matty con un gran boquete abierto en el pecho. Junto al lecho hay una chica desnuda que llora en silencio. En la última habitación se encuentra Donny, de pie a los pies de la cama, encañonando a su único ocupante: Fabio.
| "Asegure sus transportes con Éter Mallinckrodt" |
Temiendo que los irlandeses puedan molestarse por lo ocurrido, el Alambres deja una nota (Por los problemas causados) y 200$ en el bolsillo del irlandés para que los encuentre al despertar. Utilizan el éter para dormir a Fabio, lo visten y lo bajan a la furgoneta fingiendo que está borracho; también trasladan el cuerpo de Matty envuelto en una manta. Cruzan los dedos para no llamar demasiado la atención. También emplean el éter para dormir a los chicos de la Calle Edmonton que aguardan en la barbería de Leo y cargarlos en la furgoneta; Milo se encargará junto con sus chicos de limpiarlo todo.
Por fin, a media tarde los miembros más importantes de la banda se reúnen en el almacén recién alquilado: el Afortunado, Buonanotte, el Alambres, Perro Loco y el Labios. Los supervivientes de la barbería están colgados del techo como si de sacos de boxeo se trataran. Buonanotte entrena con ellos, excepto con Mickey, que se mostró colaborador. Le acaban diciendo que nada le pasará a su familia y que su muerte será rápida, no como la del resto de desgraciados. Tampoco aleccionan a Fabio, ya que si la historia de Chicago es cierta vale más vivo que muerto. Al menos de momento. Finalmente éste acaba despertando y le interrogan para averiguar si es verdad lo que Mickey les ha contado sobre su huida de Chicago, pero se cierra en banda; no sabe muy bien cómo salir de ésta, pero está seguro de que si confiesa es hombre muerto.
El Afortunado llama desde la cabina del primer bar que encuentra, a cinco minutos en coche del almacén, al Panepinto's. Habla con Frank, el camarero, y concierta un encuentro con Boldini. El sottocapo les recibe pocas horas después en la trastienda del restaurante y escucha la historia de lo ocurrido de boca del Afortunado. Bodini toma algunas notas y afirma que hará algunas llamadas a Chicago para confirmar. A renglón seguido viene el rapapolvo por haberse arriesgado a abrir la caja de los truenos con los irlandeses, motivo por el que aconseja a los chicos extremar precauciones en los próximos días y hablar con él antes de meterse en líos, que además pueden perjudicar a los Panepinto, con gente tan peligrosa. Al salir del Panepinto's, Buonanotte se lleva un plato de la deliciosa lasaña que Frank acaba de preparar. Tras regresar al almacén para informar al resto de la banda, finalmente allí se quedan el Afortunado, Buonanotte y el Labios. El Alambres, Donny y Perro Loco vuelven al barrio en el taxi.
Al día siguiente, el Alambres hace algunas llamadas a clientes del banco en que trabaja; son personas dedicadas a los negocios inmobiliarios que podrían tener un almacén que usar de manera permanente, aunque siempre dice que quien busca el local es otro cliente del banco. El Sr. Wesson, uno de quienes reciben la llamada del Alambres, dice tener un par de cosas que podrían ajustarse a las necesidades de quien busca el local.
Caraniño se pone en contacto con el Labios: han llamado de parte de Boldini al taller de Joe. El apostador va en taxi hasta el almacén para informar al jefe y llevarle hasta el Panepinto's junto con Buonanotte. En la trastienda del restaurante les espera Boldini, que les sirve unos whiskys (una cortesía que jamás hasta ahora había tenido con ellos). Al parecer la historia de Fabio se confirma y la gente de Chicago visitará el almacén en los próximos días para ocuparse del asunto. Hasta entonces, los chicos de la Avenida Dropsie deben custodiar al incauto. Este favor hecho a la organización de Capone puede resultar de mucha utilidad a los Panepinto, cosa que Boldini agradece a los muchachos. Brinda con ellos por la Avenida Dropsie y por un halagüeño porvenir.
Esa noche la banda liquida a todos los prisioneros que quedaban con vida y les pone zapatos de cemento a todos los cuerpos para a continuación arrojarlos al río Maumee. El día siguiente transcurre tranquilo. Buonanotte vuelve al gimnasio, donde Tony le echa una buena reprimenda y le amenaza con dejar de entrenarlo si no se lo toma en serio.
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| Fischetti |
Esa misma noche, un nuevo cuerpo se une a los que ya empiezan a pudrirse en el fondo del Maumee.
domingo, 13 de noviembre de 2016
Campaña de Omertà (IX): Vuelta a las andadas
Nuevo capítulo de las aventuras de los chicos de la Avenida Dropsie, que además es el primero de la nueva campaña; de ahí la elección del título. Si te apetece, puedes acceder a los resúmenes de las demás partidas aquí.
Debes tener en cuenta que hace la friolera de cuatro años que jugamos por última vez en la Avenida Dropsie. Hemos tenido que hacer entre todos los jugadores un buen ejercicio de memoria, y eso que conservo las notas que tomo durante las partidas. Por eso es posible que el arranque de esta segunda temporada sea áspero en algunos aspectos. De hecho, al principio de la sesión tuvimos que especificar algunas cosas que se quedaron en el aire en su momento, o que simplemente hemos olvidado. Así, puedes encontrarte con alguna contradicción, baile de datos o cuestiones que en las anteriores aventuras no se trataron pero ahora están ahí (como las visitas de los lunes de Roberto Panepinto). Cuestiones menores, en cualquier caso, y que nos han ayudado a retomar la campaña con cierta agilidad y pocos, espero, fallos de raccord. Aun así, mis disculpas.
AVISO: parte de lo acontecido en este capítulo, y muy probablemente en los venideros, está inspirado (o directamente extraído) en "Por los viejos tiempos", la campaña que acompaña la pantalla de Omertà. Si tu intención es jugarla, mejor que no sigas leyendo.
Lunes, 11 de marzo de 1925.
Tras un fin de semana en que el Dropsie's ha funcionado bien para ser un negocio recién inaugurado, los chicos preparan los sobres para hacer sus pagos.
Malone, el policía del barrio, pasa por el Ojos Azules a primera hora de la mañana deseando echarle el guante a su parte. Y lo hace descarado, sin ningún tipo de disimulo o discreción. El sobre que le entregan es bastante abultado, y escuece bastante a los chicos hacer un pago tan generoso al polizonte: nada menos que 255$. Antes de que se vaya, el Alambres le pregunta sobre la detención del Afortunado unas semanas atrás. Malone asegura que no sabe nada: «Pensad que a mí tampoco me interesa que os ocurra nada malo, muchachos: mientras os vaya bien, me irá bien», comenta mientras se palpa ostensiblemente el sobre guardado en el bolsillo interior de su uniforme. Se compromete a hacer alguna averiguación al respecto.
El otro pago es para Don Panepinto. No son pequeñas las deudas que tienen con él, pero como gesto de buena voluntad Don Gaspare no va a pedirles intereses por estos dos préstamos. Uno de ellos es la fianza de 3.000$ que se abonó para que el Afortunado fuera liberado tras su detención, mientras que el otro son 500$ que se invirtieron en el acondicionamiento del Dropsie's (más otros 500$ que adelantó el Afortunado). Además, tienen que abonar a la familia su parte del negocio del local: un 5%. En total, 340$. Quien viene a recoger el pago es Roberto Panepinto. Los chicos habían oído hablar ya de Roberto. Don Gaspare lo recogió en la calle cuando era un niño y lo cuidó, hasta el punto de hacerlo su ahijado y darle su apellido.
A media mañana entra en la Avenida Dropsie un Chrysler Coupé que hace bastante ruido y llama la atención de los transeúntes. Aparca justo enfrente del Ojos Azules y baja del coche un joven, vestido con un traje elegante y de calidad, que se acerca con rapideza la puerta del copiloto. Al abrirla desciende del vehículo una joven alta, estilizada, con su pelo moreno cortado a lo garçon y una radiante sonrisa en la cara. Levantan la mirada para leer el rótulo que hay sobre la puerta del Ojos Azules y entran en el local, donde se encuentra casi toda la banda. Roberto Panepinto, pues de él se trata, se dirige a Donny, que está tras la barra, y pregunta por Mr. Mancini. El camarero señala con sus mejores modales la mesa donde están los muchachos. Hacia ella camina Roberto mientras su acompañante acepta el café que le ofrece Donny.
Tras las presentaciones, el Afortunado y Roberto charlan unos instantes en la trastienda del café. El sobre cambia de manos y se cruzan algunas palabras cordiales. El afortunado aprovecha para preguntar a Roberto por el Largo, un hombre de Moretti a quien se la tiene jurada por haber acabado con la vida de Terremoto Marconi. Roberto se encoge de hombros y da a entender que no está muy metido en los negocios de la Familia ni tampoco conoce a los enemigos de ésta.
Mientras, Buonanotte ha fijado su atención en la guapa chica que espera en la barra. Se acerca a trabar conversación con ella, no sin que el Alambres le lance una mirada de advertencia. La joven se llama Giulia Tivolino y es la novia de Roberto. Ella y Buonanotte mantienen una charla agradable pero breve, ya que los negocios de la trastienda se despachan con rapidez. Sin embargo, el púgil italiano ha tenido tiempo para quedar un tanto encandilado por esta hermosa ragazza que aún no ha viajado a la tierra de sus padres y que tiene una sonrisa más bella y grande que el estrecho de Mesina. Roberto se despide con breves gestos de todos los miembros de la banda y Giulia les dedica una última sonrisa antes de que el Chrysler arranque y se aleje ruidoso.
Tras liquidar las obligaciones semanales, el Afortunado contacta con Paolo Alba, su conocido taxista, para pedirle que le preste durante una semana su licencia. La intención es que el Alambres, ayudado por el Afortunado, haga una copia para poder usar el coche robado a los Moretti sin que pueda haber problemas con las autoridades. Alba se muestra cooperativo pero preocupado, ya que trabajar durante una semana sin licencia puede resultar peligroso. La banda le paga 20$ para que se tome una semana de vacaciones y así evitará problemas.
Martes, 12 de marzo. Día de cobro. Buonanotte madruga como de costumbre para correr. Bordea el Distrito Central hasta llegar a Oak Park, donde da una vuelta y regresa al barrio. Mientras, el Labios acude a la casa de apuestas que ya visitara unas semanas atrás. Estudia el funcionamiento del negocio y aprovecha para hacer una apuesta un tanto arriesgada. Tras analizar los resultados de las carreras de caballos de las últimas jornadas, decide apostar por Jeremy, un joven caballo entrenado por un jockey experimentado que ha ganado sus últimas carreras. Se juega 20$ a Jeremy como ganador en la carrera de la noche; por desgracia para el Labios, horas más tarde el caballo llegará segundo a la línea de meta.
Cuando Buonanotte regresa de su ejercicio matutino, se reúne con el Afortunado, que toma un café en el Ojos Azules. Junto con Milo Ricci, líder de la banda de la Calle Taylor, empiezan la recaudación por dicha calle. Tras el pequeño inconveniente vivido con el frutero, Harvey Miller, la recaudación va como la seda hasta que llegan a la barbería de Leo Gavini. El italiano se muestra muy nervioso. Las manos le tiemblan, su tez está pálida como la espuma de afeitar sobre la cara del único cliente en el local y tartamudea cuando habla con los muchachos:
-Di-discúlpenme, caballeros. Estaría encantado de p-pagarles ahora mismo la tarifa, pe-pero me resulta completamente imposible hacerlo. P-por favor, vuelvan mañana, les juro por lo m-más sagrado que mañana por la m-mañana podré pagar. Se lo r-ruego, sean comprensivos...
El Afortunado y Buonanotte cruzan miradas y acceden a retrasar el cobro un día, pero advierten muy seriamente a Leo de que a la mañana siguiente deberá pagar, sin prórroga posible. El barbero se muestra agradecido y aliviado; parece que vuelve a respirar tranquilo.
Sin más incidentes, el trío de cobradores se dirige a la Avenida Dropsie para recaudar allí su impuesto. Sin embargo, antes de abandonar la Calle Taylor el Afortunado ve por el rabillo del ojo algo que le llama la atención de pura casualidad y dirige su mirada hacia la barbería para ver cómo tres chicos de unos 20 años y aspecto de pandilleros entran en el local. Algo le da mala espina y decide volver sobre sus pasos junto con sus compañeros.
Efectivamente, cuando llegan de nuevo a la barbería pueden ver cómo los tres jóvenes han rodeado a Leo, que vuelve a temblar como un flan, y el que parece el cabecilla le habla con tono amenazante: «¡... así que si sabes lo que te conviene, ya sabes lo que tienes que hacer!».
Los chicos de la Avenida Dropsie ven la cosa clara y saben lo que tienen que hacer. Justo en ese momento salen los tres jóvenes de la barbería y se topan en la acera con Buonanotte, el Afortunado y Milo. No se lo esperaban y tampoco tienen tiempo para reaccionar: Buonanotte descarga un tremendo puñetazo en la mandíbula del primero de ellos, que se eleva unos centímetros sobre el suelo y aterriza inconsciente en el suelo. Uno de sus compañeros corre a auxiliarlo, mientras que el tercero se mete la mano en el bolsillo en busca de la navaja pero no la llega a sacar, porque el Afortunado le señala con el dedo: «Llevaos a ese despojo de aquí y no se os ocurra volver». Arrastran a su compañero en dirección a la Calle Edmonton mientras uno de ellos, el que estuvo a punto de sacar el pincho, les mira con desprecio para a continuación escupir en el suelo.
Los chicos de la Avenida Dropsie entran a la barbería e invitan a Leo a tomar algo para calmarse en el Ojos Azules, y éste accede pese a dejar en la calle a un cliente a medio afeitar. Ya en el bar, les cuenta que los chicos de la Calle Edmonton se presentaron hace un par de días para ofrecerle protección a cambio de una cuota muy baja. Como le amenazaron con matar a su familia y no quería tener problemas, aceptó; su idea era pagar tanto a los chicos de la Calle Edmonton como a los de la Avenida Dropsie. El problema es que la barbería no da tanto dinero. El Afortunado le tranquiliza diciéndole que nadie hará daño a su familia y que ya está pagando por protección, así que van a protegerle.
Mientras Leo acaba su té, el Afortunado, con el ceño fruncido ordena a Milo que haga venir al Ojos Azules a todos sus chicos. El chaval sale corriendo del Ojos Azules y un rato después regresa con sus compinches, que por sus rostros ya saben la reprimenda que les espera. Tras unos cuantos bofetones en la trastienda y la promesa por parte de los chicos de que van a empezar a tomarse en serio su trabajo, Milo se compromete ante el Afortunado y Buonanotte a vigilar más de cerca a sus hombres y evitar que algo parecido vuelva a pasar. El Afortunado le ordena que ponga guardia las 24 horas frente a la barbería y el portal del barbero.
Al parecer, quien se ha llevado el puñetazo de Buonanotte es Matty Ferrara, líder de los chicos de la Calle Edmonton. Milo les cuenta lo poco que sabe sobre él: rápido con la navaja («No lo suficiente», como apunta el boxeador), agresivo y peligroso. Nunca nadie se le ha enfrentado.
Quien sabe alguna cosa sobre Matty es precisamente Donny, ya que hace unos años tuvo un enfrentamiento con él que por suerte no llegó a mayores. Ambos procuran que sus caminos no se crucen y eso parece bastar. Donny les da la dirección de la casa de sus padres (en la Calle Edmonton, claro) y les cuenta poco más. Pero sobre todo deja claro que Matty es un chico inteligente, violento y vengativo. Seguro que tomará medidas contra ellos, pero será cuidadoso al planearlas.
Ante esta perspectiva, la banda se pone en guardia. Todos los miembros se reúnen en el Ojos Azules, donde empiezan a prepararse para lo que parece una guerra inminente. El Alambres y Caraniño se dan una vuelta por Edmonton para ver si están tramando alguna cosa. Parece que, aparte de unos ocho chicos desplegados como vigilantes a lo largo de la calle, todo está tranquilo.
La banda decide concentrarse en el Dropsie's por si ocurre algo durante la noche. Dejan dos puestos de guardia y se van turnando para evitar ataques por sorpresa. Es precisamente en el turno de vigilancia del Labios que éste ve cómo se acercan dos figuras por la calle desierta. Se paran a la altura de la Calle Taylor, donde parecen intercambiar unas palabras y deciden girar para tomar ésta. El Labios se percata de que los bolsillos del abrigo de uno de esos individuos están extrañamente abultados, pero no logra hacerse una idea de qué puede contener en ellos. Da el aviso a los demás, que salen a toda prisa del Dorpsie's. Tardan bastante en tomar una decisión, y los sospechosos avanzan por la Calle Taylor con cuidado, pues allí hay dos compañeros de Milo, haciendo guardia ante la barbería. Tras unos instantes de tensión, los chicos de la Avenida Dropsie deciden echar a correr tras los dos hombres, que ya han llegado a la altura de la calle Edmonton mientras mantenían a la vista a los chicos de Milo.
Los chicos de la Avenida Dropsie han tardado demasiado en decidir qué hacer: cuando doblan la esquina de la calle Edmonton, de los dos individuos ya no hay ni rastro.
Debes tener en cuenta que hace la friolera de cuatro años que jugamos por última vez en la Avenida Dropsie. Hemos tenido que hacer entre todos los jugadores un buen ejercicio de memoria, y eso que conservo las notas que tomo durante las partidas. Por eso es posible que el arranque de esta segunda temporada sea áspero en algunos aspectos. De hecho, al principio de la sesión tuvimos que especificar algunas cosas que se quedaron en el aire en su momento, o que simplemente hemos olvidado. Así, puedes encontrarte con alguna contradicción, baile de datos o cuestiones que en las anteriores aventuras no se trataron pero ahora están ahí (como las visitas de los lunes de Roberto Panepinto). Cuestiones menores, en cualquier caso, y que nos han ayudado a retomar la campaña con cierta agilidad y pocos, espero, fallos de raccord. Aun así, mis disculpas.
AVISO: parte de lo acontecido en este capítulo, y muy probablemente en los venideros, está inspirado (o directamente extraído) en "Por los viejos tiempos", la campaña que acompaña la pantalla de Omertà. Si tu intención es jugarla, mejor que no sigas leyendo.
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| Ilustración de la pantalla de Omertà |
Lunes, 11 de marzo de 1925.
Tras un fin de semana en que el Dropsie's ha funcionado bien para ser un negocio recién inaugurado, los chicos preparan los sobres para hacer sus pagos.
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| El agente Paddy Malone |
El otro pago es para Don Panepinto. No son pequeñas las deudas que tienen con él, pero como gesto de buena voluntad Don Gaspare no va a pedirles intereses por estos dos préstamos. Uno de ellos es la fianza de 3.000$ que se abonó para que el Afortunado fuera liberado tras su detención, mientras que el otro son 500$ que se invirtieron en el acondicionamiento del Dropsie's (más otros 500$ que adelantó el Afortunado). Además, tienen que abonar a la familia su parte del negocio del local: un 5%. En total, 340$. Quien viene a recoger el pago es Roberto Panepinto. Los chicos habían oído hablar ya de Roberto. Don Gaspare lo recogió en la calle cuando era un niño y lo cuidó, hasta el punto de hacerlo su ahijado y darle su apellido.
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| Roberto Panepinto |
Tras las presentaciones, el Afortunado y Roberto charlan unos instantes en la trastienda del café. El sobre cambia de manos y se cruzan algunas palabras cordiales. El afortunado aprovecha para preguntar a Roberto por el Largo, un hombre de Moretti a quien se la tiene jurada por haber acabado con la vida de Terremoto Marconi. Roberto se encoge de hombros y da a entender que no está muy metido en los negocios de la Familia ni tampoco conoce a los enemigos de ésta.
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| Giulia Tivolino |
Tras liquidar las obligaciones semanales, el Afortunado contacta con Paolo Alba, su conocido taxista, para pedirle que le preste durante una semana su licencia. La intención es que el Alambres, ayudado por el Afortunado, haga una copia para poder usar el coche robado a los Moretti sin que pueda haber problemas con las autoridades. Alba se muestra cooperativo pero preocupado, ya que trabajar durante una semana sin licencia puede resultar peligroso. La banda le paga 20$ para que se tome una semana de vacaciones y así evitará problemas.
Martes, 12 de marzo. Día de cobro. Buonanotte madruga como de costumbre para correr. Bordea el Distrito Central hasta llegar a Oak Park, donde da una vuelta y regresa al barrio. Mientras, el Labios acude a la casa de apuestas que ya visitara unas semanas atrás. Estudia el funcionamiento del negocio y aprovecha para hacer una apuesta un tanto arriesgada. Tras analizar los resultados de las carreras de caballos de las últimas jornadas, decide apostar por Jeremy, un joven caballo entrenado por un jockey experimentado que ha ganado sus últimas carreras. Se juega 20$ a Jeremy como ganador en la carrera de la noche; por desgracia para el Labios, horas más tarde el caballo llegará segundo a la línea de meta.
Cuando Buonanotte regresa de su ejercicio matutino, se reúne con el Afortunado, que toma un café en el Ojos Azules. Junto con Milo Ricci, líder de la banda de la Calle Taylor, empiezan la recaudación por dicha calle. Tras el pequeño inconveniente vivido con el frutero, Harvey Miller, la recaudación va como la seda hasta que llegan a la barbería de Leo Gavini. El italiano se muestra muy nervioso. Las manos le tiemblan, su tez está pálida como la espuma de afeitar sobre la cara del único cliente en el local y tartamudea cuando habla con los muchachos:
-Di-discúlpenme, caballeros. Estaría encantado de p-pagarles ahora mismo la tarifa, pe-pero me resulta completamente imposible hacerlo. P-por favor, vuelvan mañana, les juro por lo m-más sagrado que mañana por la m-mañana podré pagar. Se lo r-ruego, sean comprensivos...
El Afortunado y Buonanotte cruzan miradas y acceden a retrasar el cobro un día, pero advierten muy seriamente a Leo de que a la mañana siguiente deberá pagar, sin prórroga posible. El barbero se muestra agradecido y aliviado; parece que vuelve a respirar tranquilo.
Sin más incidentes, el trío de cobradores se dirige a la Avenida Dropsie para recaudar allí su impuesto. Sin embargo, antes de abandonar la Calle Taylor el Afortunado ve por el rabillo del ojo algo que le llama la atención de pura casualidad y dirige su mirada hacia la barbería para ver cómo tres chicos de unos 20 años y aspecto de pandilleros entran en el local. Algo le da mala espina y decide volver sobre sus pasos junto con sus compañeros.
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| Una barbería similar a la de Leo Gavini |
Los chicos de la Avenida Dropsie ven la cosa clara y saben lo que tienen que hacer. Justo en ese momento salen los tres jóvenes de la barbería y se topan en la acera con Buonanotte, el Afortunado y Milo. No se lo esperaban y tampoco tienen tiempo para reaccionar: Buonanotte descarga un tremendo puñetazo en la mandíbula del primero de ellos, que se eleva unos centímetros sobre el suelo y aterriza inconsciente en el suelo. Uno de sus compañeros corre a auxiliarlo, mientras que el tercero se mete la mano en el bolsillo en busca de la navaja pero no la llega a sacar, porque el Afortunado le señala con el dedo: «Llevaos a ese despojo de aquí y no se os ocurra volver». Arrastran a su compañero en dirección a la Calle Edmonton mientras uno de ellos, el que estuvo a punto de sacar el pincho, les mira con desprecio para a continuación escupir en el suelo.
Los chicos de la Avenida Dropsie entran a la barbería e invitan a Leo a tomar algo para calmarse en el Ojos Azules, y éste accede pese a dejar en la calle a un cliente a medio afeitar. Ya en el bar, les cuenta que los chicos de la Calle Edmonton se presentaron hace un par de días para ofrecerle protección a cambio de una cuota muy baja. Como le amenazaron con matar a su familia y no quería tener problemas, aceptó; su idea era pagar tanto a los chicos de la Calle Edmonton como a los de la Avenida Dropsie. El problema es que la barbería no da tanto dinero. El Afortunado le tranquiliza diciéndole que nadie hará daño a su familia y que ya está pagando por protección, así que van a protegerle.
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| Milo Ricci, líder de la Calle Taylor |
Al parecer, quien se ha llevado el puñetazo de Buonanotte es Matty Ferrara, líder de los chicos de la Calle Edmonton. Milo les cuenta lo poco que sabe sobre él: rápido con la navaja («No lo suficiente», como apunta el boxeador), agresivo y peligroso. Nunca nadie se le ha enfrentado.
Quien sabe alguna cosa sobre Matty es precisamente Donny, ya que hace unos años tuvo un enfrentamiento con él que por suerte no llegó a mayores. Ambos procuran que sus caminos no se crucen y eso parece bastar. Donny les da la dirección de la casa de sus padres (en la Calle Edmonton, claro) y les cuenta poco más. Pero sobre todo deja claro que Matty es un chico inteligente, violento y vengativo. Seguro que tomará medidas contra ellos, pero será cuidadoso al planearlas.
Ante esta perspectiva, la banda se pone en guardia. Todos los miembros se reúnen en el Ojos Azules, donde empiezan a prepararse para lo que parece una guerra inminente. El Alambres y Caraniño se dan una vuelta por Edmonton para ver si están tramando alguna cosa. Parece que, aparte de unos ocho chicos desplegados como vigilantes a lo largo de la calle, todo está tranquilo.
La banda decide concentrarse en el Dropsie's por si ocurre algo durante la noche. Dejan dos puestos de guardia y se van turnando para evitar ataques por sorpresa. Es precisamente en el turno de vigilancia del Labios que éste ve cómo se acercan dos figuras por la calle desierta. Se paran a la altura de la Calle Taylor, donde parecen intercambiar unas palabras y deciden girar para tomar ésta. El Labios se percata de que los bolsillos del abrigo de uno de esos individuos están extrañamente abultados, pero no logra hacerse una idea de qué puede contener en ellos. Da el aviso a los demás, que salen a toda prisa del Dorpsie's. Tardan bastante en tomar una decisión, y los sospechosos avanzan por la Calle Taylor con cuidado, pues allí hay dos compañeros de Milo, haciendo guardia ante la barbería. Tras unos instantes de tensión, los chicos de la Avenida Dropsie deciden echar a correr tras los dos hombres, que ya han llegado a la altura de la calle Edmonton mientras mantenían a la vista a los chicos de Milo.
Los chicos de la Avenida Dropsie han tardado demasiado en decidir qué hacer: cuando doblan la esquina de la calle Edmonton, de los dos individuos ya no hay ni rastro.
Campaña de Omertà (VIII): Nuevas incorporaciones
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| Creekville a principios de los años 20 |
Por otra parte, tenemos dos nuevas incorporaciones: Mauro "El Alambres" Castrogiovanni y William "Caraniño" Zanetti. Te los presento.
Mauro "El Alambres" Castrogiovanni
Empleado de banca larguirucho y escuálido (de ahí su apodo). Agradable a la vista y siempre bien arreglado, se encarga de llevar las cuentas de la banda y de algunos trabajitos de falsificación.
Mauro se crió en el barrio junto con su hermana Francesca. Como nunca se le dieron bien los deportes, se dedicó a los libros. Estudió finanzas por su cuenta. Dado que por su origen humilde era complicado encontrar un trabajo decente, se alistó al ejército para luchar en la Gran Guerra. Pasó casi todo el servicio destinado a Intendencia y allí conoció a un oficial con el que congenió y que, al regresar de Europa, le recomendó para un puesto en un banco.
Al casarse con Annetta y tener a su hijo Vinnie hace tres años, decidió que le vendría bien tener más ingresos, por lo que empezó a hacer trabajillos para un conocido del barrio: el Afortunado. Uno de esos trabajos salió mal y acabó llevándose un tiro en el estómago que aún hoy le provoca fuertes ardores y molestias. Estuvo a punto de irse al otro barrio y desde entonces ha evitado las tareas más peligrosas.
Mauro tiene una hermana llamada Andrea.
William "Caraniño" Zanetti
Joven promesa del béisbol de cuerpo fuerte cuyas suaves facciones, y quizá también cierta candidez que ha demostrado en alguna ocasión, le han valido el apodo. Hace trece meses que su padre se largó sin decir nada sobre la deuda de 1.300$ que tenía con la familia Moretti. Los matones amenazaron a su madre con violarla, torturarla y matarla si no devolvía hasta el último centavo. Cuando William se enteró, les dio todos sus ahorros como adelanto y ahora les paga todas las semanas lo poco que gana trabajando en el taller de Joe.
La situación económica de la familia es desastrosa, por lo que desde hace poco William ha empezado a trabajar para la banda del Afortunado. Mientras, sigue entrenando duro para algún día llegar a ser alguien en el mundo del béisbol.
jueves, 10 de noviembre de 2016
Campaña de Omertà (VII): Lecho de espinas
Y último capítulo de la primera minicampaña protagonizada por los chicos de la Avenida Dropsie. Puedes leer todas las correrías de estos muchachos aquí.
El
lunes los chicos se reúnen con Steiner. Deciden asaltar la lechería por la
noche; allí tienen un encuentro con dos perrazos que frustra sus intenciones.
Sábado, 18 de febrero de
1925.
![]() |
| Nuevo medio de transporte del Afortunado. |
Por la mañana, cuando el
Afortunado sale de casa, en el descansillo están esperándole
unos cuantos polis que le detienen
y le requisan la pistola que llevaba encima. Le esposan y le
bajan a la calle, donde verá al agente Malone que parece observar con sorpresa lo que
está pasando. Entran al Afortunado en un coche de la policía y se lo llevan a
la Comisaría Central. Una vez allí, el Afortunado es
fotografiado de frente y de perfil, y le hacen tocar el piano (le toman las huellas dactilares).
Le encierran y unas cuantas horas después le dejan hacer una llamada.
Los demás
miembros de la banda se reúnen en el Ojos Azules preocupados y deciden llamar a Boldini para pedirle ayuda. Éste se hace cargo
de todo, aunque recuerda a los muchachos que deberán hacer frente a los gastos
de la fianza si hay que pagarla, aunque no tiene problemas en adelantar el
dinero. Una hora después, Caetano Balestro, consigliere de los Panepinto, se presenta
en la Comisaría para defender a su cliente y pagar la fianza. Ya en la calle, Balestro aconseja al
Afortunado que no se meta en líos durante una temporada.
Una vez reunida
la banda, todos se dirigen al Dropsie’s para hablar sobre lo sucedido. Antes de
llegar se encuentran con Malone, que se acerca a ellos y les dice que no sabe
por qué han detenido al Afortunado.
La banda envía al
Labios y a Buonanotte al escondite de Steiner en el Distrito Jurídico para
averiguar si está tras la detención del Afortunado; el judío logra convencerles
a duras penas de que no tiene nada que ver con el asunto. Aprovechan para
quedar el lunes a las 11:00 para ir a asaltar una lechería que paga a la
familia Moretti.
Milo, el
cabecilla de los chicos de la Calle Taylor, aparece por el barrio para entregar
a Buonanotte el puño americano que estaba buscando. Mientras tanto, el
Afortunado compra una pistola para reemplazar la que le requisó la policía al
detenerle.
Por la tarde, el
Labios se pasa por una casa de apuestas y pierde algo de dinero. Aprovecha para
ofrecerse como empleado al corredor de apuestas, asegurando que sabe mucho del
mundillo y que podría hacerle ganar mucho dinero. El jefe del local le dice que
de momento anda bien de personal, pero que tendrá en cuenta su oferta si
necesita más gente.
Esa misma tarde,
Buonanotte visita a Luca en la Penitenciaría Estatal de Iowa. Le cuenta
que su madre no acepta la pasta; Buonanotte propone fingir que es Terremoto
quien envía el dinero por correo.
El domingo, el Afortunado va a misa y después va a confesar.
Lleva una buena caja de puros para regalársela al padre Domenico. Éste se
muestra menos cortante, aunque aconseja al Afortunado que él y sus chicos dejen
la mala vida.
Lunes por la mañana. Malone, el policía que patrulla el
barrio, cobra de manos del Afortunado su comisión. Buonanotte y el Labios van
al aparcamiento del Mount Builders Stadium, donde habían quedado con Steiner
para ir a atacar la lechería. Dejan que él llegue antes y echan un vistazo para
ver que nadie le ha seguido. Parten hacia su objetivo. En un paso de peatones
pasa delante de ellos el tipo con la cicatriz en la cara que ametralló el
Panepinto's Bar (un hombre de Moretti). Un coche les sigue; dan muchas vueltas
para despistarlo hasta que lo consiguen, pero el asunto no les da buena espina
y deciden dejar el ataque para el miércoles. Quedan con Steiner para ese en el
mismo sitio a las 9 de la mañana.
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| ¡Extra, extra! |
En el periódico del lunes se publica que el domingo ha
aparecido un nuevo muerto. El Afortunado y el Labios dan una vuelta por allí
para ver si averiguan algo, aunque sin resultados. Según el periódico, el cádaver posiblemente no
murió donde fue encontrado y parece que la policía empieza a barajar la
hipótesis de un asesino en serie.
Milo Ricci acude al Ojos Azules junto con todos los chicos
que quieren trabajar para los muchachos de la Avenida Dropsie; en total son 27
voluntarios muy jovencitos (incluido algún niño). Nuestros protagonistas se
quedan con los seis más importantes y mayores.
Los martes son días de recaudación, y en esta ocasión hay
que empezar a cobrar en los negocios del recién ampliado territorio de la
banda: la calle Taylor. El primer negocio no quiere pagar; Buonanotte se
"despide" con un puñetazo y le salta una muela al encargado. Otro en
el estómago y el tío cede y paga. En los demás negocios se viven escenas más o
menos parecidas. Al fondo de la calle, el frutero (Harvey Miller) empieza a
recoger la mercancía y cierra las puertas antes de que los chicos de la avenida
Dropsie lleguen. Éstos intentan forzar la
entrada con una navaja; se percatan de que la gente les está viendo, así que
deciden regresan a casa con intención de visitar de nuevo al frutero mañana.
Dejan una señal de la visita: una navaja clavada en la puerta de madera de la
frutería.
Esa noche, el Labios acude a la partida del Panepinto’s.
Juega, apuesta y sale comido por servido.
El miércoles por la mañana, la banda visita por sorpresa al
frutero de la Calle Taylor. Buonanotte le propina dos buenos derechazos y el
comerciante acaba pagando. Después salen zumbando para llegar a la cita con
Steiner.
En los días previos, la banda ha reflexionado sobre los
riesgos de colaborar con Steiner. Deben seguir haciéndolo, pues Don Panepinto
se lo ha pedido, pero creen que deben dejar pasar un tiempo prudencial para que
las cosas se calmen un poco (detención del Afortunado, acciones en la Calle
Taylor…). Así pues, le dicen a Steiner que van a dejar pasar unos días antes de
volver a actuar. Quedan con él el lunes de la semana que viene, 26 de febrero,
para ir a esa dichosa lechería.
La noche del sábado 2 de marzo hay dos grandes
acontecimientos para la banda. Por una parte, Buonanotte combate por primera
vez en una de las veladas del gimnasio de Tony, ganando con contundencia a su
rival. Tony le presenta a un ojeador y promotor de combates llamado Jimmy
Nolan. Éste le felicita por el combate y le dice que si sigue haciendo las
cosas igual de bien contará con él para el circuito del campeonato del mundo de
los pesos pesados.
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| ¿La entrada al Dropsie's? |
Por otra parte, esta noche se inaugura el Dropsie’s. Los miembros
de la banda han corrido la voz en el barrio y acuden unas cuantas personas.
Nada del otro mundo, pero podría ser peor. Lo cierto es que los vecinos son
gene humilde que no tiene mucho dinero que destinar al ocio, motivo por el que
los miembros de la banda deciden promocionar su negocio más allá del barrio. Se
hace una estimación del consumo de whisky en el local: 5 cajas cada fin de
semana. De momento pueden contar con el alijo obtenido de los judíos
(inicialmente, 24 cajas); cuando se les acabe, la familia Panepinto podrá
proveerles de alcohol.
El Afortunado no está nada contento con la mordida que
Malone exige a la banda (el dinero habitual más el 25% de los beneficios del
Dropsie’s), así que decide contratar a un detective de otro distrito para
obtener información sobre el polizonte con la que poder intimidarle. Le cobran
30$ y le prometen alguna información para la semana que viene. Mientras tanto,
Malone cobra religiosamente el lunes.
Nuevo martes, nuevo día de cobro. Los chicos no tienen
ningún problema para cobrar en la Avenida Dropsie, pero cuando llegan a la
Calle Taylor ven que todos los comerciantes están en la calle, algo
soliviantados. Al frente de ellos está Miller, el frutero. Haciedno un par de
preguntas descubren dónde vive; se trata de un apartamento enfrente de la
frutería. Perro Loco va allí y se encuentra a la mujer del frutero y al hijo de
ambos. Apunta a la mujer de Miller y la ata a una silla. Sale de la casa
llevándose una foto familiar, se reúne con los demás y les cuenta lo que ha
preparado, para a continuación regresar al apartamento del frutero. Los demás
chicos se acercan amistosos a Miller y le enseñan la foto que ha conseguido
Perro Loco; el frutero alza preocupado la cabeza mirando hacia la ventana de su
casa y allí ve a Perro Loco, asomado, con su hijo en brazos. Miller paga y los
corrillos se disuelven.
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| En una de las casas de la familia Finnegan. |
Esa misma tarde,
Perro Loco, Buonanotte y Ojos Azules van a la Calle Wilson, territorio de los
irlandeses. Entran al Finnegan’s, un pub donde no sirven cerveza (al menos no a
ellos) con la intención de echar un ojo al tinglado de los irlandeses, de los
que saben muy poco: que su zona de acción se circunscribe a esta calle y que
controlan alguna casa de putas. Tras un par de preguntas, descubren que una de
ellas está a la vuelta de la esquina, en el 3º 3ª del primero portal. Como no
tienen ganas de echar una canita al aire, deciden pasar por el Panepinto’s para
recoger al Labios. Aprovechan para invitar a algunos hombres de Panepinto a
visitar el Dropsie’s; aceptan la invitación y lo pasan bien en el club de los
muchachos. De hecho aseguran que volverán por allí.
A los chicos de
la Avenida Dropsie se les ocurre que podrían aprovechar un día a la semana para
montar timbas en su local.
El jueves Malone
habla con los chicos sobre el incidente de la Calle Taylor y les dice que al
parecer los ánimos se han calmado bastante y el frutero Miller está suave como
un guante. Viernes noche y
el Dropsie’s funciona bien. Entre los clientes hay cuatro hombres de Panepinto.
El sábado noche
casi todos los miembros de la banda van al Lucciano’s. Perro Loco y Buonanotte
consiguen llevar a sendas chicas a su apartamento, donde pasan un buen rato.
Ojos Azules y el Afortunado hacen de anfitriones en el Dropsie’s.
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