Primeros contactos
Al tiempo que la AP llegaba a casi todos los rincones del espacio humano, nuestra especie dejó de estar sola en el cosmos. Los descubrimientos de una Humanidad en expansión fueron más allá de las ruinas vacías en varios mundos habitables. Las Razas Jóvenes, como los Kont y los Ualub fueron hallados en sus mundos ancestrales, avanzando de manera diligente hacia las tecnologías de la Edad del Bronce. Algunas especies parecían ser los restos decadentes de un antiguo imperio, como por ejemplo el puñado de planetas exhaustos que albergaban a la cansada raza de los Mettau y sus ciudades de cristal danzante. Esta Raza Antigua tuvo su época de esplendor hace decenas de miles o cientos de miles de años, pero cayó presa de las luchas intestinas, la experimentación jactanciosa o el simple tedio cultural.
Algunas de las razas alienígenas eran fuertes y vigorosas, pese a estar viviendo su propia juventud tecnológica. Se desarrollaron unas pocas guerras de frontera bastante rápidas, que en la mayoría de casos se saldaron con la victoria humana; cuando hubo derrotas lo único que se perdieron fueron unos pocos planetas que se encontraban demasiado cerca del enemigo. No obstante, lo más común era que estas razas alcanzaran incómodos acuerdos comerciales con la Humanidad, merced a los cuales se intercambiaban muestras de exraña tecnología y arte alienígenas a cambio de conocimientos científicos.
La mayoría de razas alienígenas conscientes que la Humanidad descubrió compartían unas apariencia más o menos humanoide; los xenobiólogos los llamaron "los Parecidos". Aún existe cierta controversia sobre el hecho de que parece que la forma humanoide prevalece entre las especies alienígenas. Algunos científicos afirman que se debe a que la forma humanoide es una de las más eficientes para la expresión de la consciencia. Otros creen que esta explicación es demasiado simplista, y creen que las formas humanoides son las más adecuadas para el tipo de biomas habitables por el ser humano, que son los que más interesan a los exploradores humanos. Cuando la exploración avance podremos encontrar formas de vida supercondensadas que habiten en los núcleos de planetas gigantes gaseosos, o cúmulos de redes basadas en el hidrógeno flotando en la oscuridad que hay entre las estrellas.
Algunas especies no se asemejan en nada a la forma humana. Conocidos como "los Otros", algunos son compuestos de silicio o de tierra alienígena, como los Litomorfos y sus naves planetoides. Otros son cúmulos de numerosas burbujas atmosféricas, o patrones conscientes de alteración que se desarrollan en los océanos de amoniaco de un mundo líquido. A los humanos los Otros les resultan demasiado diferentes en mentalidad y necesidades como para comunicarse con ellos, y viceversa. Los actos de violencia de los Otros son inexplicables y aparentemente aleatorios; sus propósitos desafían el entendimiento humano. Los psíquicos que intentan conectar su mente a la de uno de los Otros pone en peligro su cordura al exponerse a oleadas de conocimiento totalmente distinto a los pensamientos que puede desarrollar un cerebro orgánico.
jueves, 2 de agosto de 2018
Estrellas incontables - Ambientación IV
El SEM y la Autoridad Psiónica
Fue durante el apogeo de la Primera Oleada, en 2240, cuando entre los hijos de los tripulantes de las naves espaciales aparecieron los primeros casos de un nuevo y aterrador síndrome. Uno de cada 10.000 niños mostraba extraños e inexplicables poderes. En algún momento cercano a la pubertad se manifestaban unas capacidades que iban desde la visión intuitiva del futuro inmediato a una inusitada capacidad de lectura del pensamiento o poderes de teleportación hiperlumínica. Los niños que utilizaban estas capacidades sufrían invariablemente un daño neurológico progresivo y permanente que les llevaba o bien a la muerte o bien a la locura definitiva. La única manera de librarse de estos efectos era evitar por completo el uso de esos poderes.
Llamado Síndrome de Extroversión Metadimensional, o SEM, los sujetos que lo padecían eran reunidos para llevar a cabo extensos exámenes y pruebas. A los padres les decían que sus hijos ibana a aprender a controlar y reprimir sus capacidades, pero la mayoría de investigadores modernos creen que muchos de esos niños fueron empleados como conejillos de indias en terribles experimentos para cuantificar este nuevo poder. En cualquier caso, los científicos pronto descubrieron que los llamados "Sem" en realidad actuaban como canales vivientes para las oleadas de energía metadimensional.
Los Sem podían moldear y enfocar este poder a través de sus sendas neuronales. La carne no estaba preparada para soportar el tipo de energías que bullían a través de los Sem, por lo que el uso del poder hacía que las sendas neuronales quedaran arrasadas o quemadas por completo. Cada prueba era destructiva. La única duda que había era qué le ocurriría primero al Sem que usaba estos poderes: si moriría o si se volvería loco. Los científicos descubrieron también que una vez las energías habían destruido la mente de la víctima, las sendas cerebrales carbonizadas ya no volvían a sufrir más daño. Estos Sem locos, llamados salvajes, podían usar sus poderes con total impunidad, y solían hacerlo.
No fue hasta 2275 que estos oscuros estudios acabaron dando sus frutos. Era imposible evitar que la mente de los Sem sufriera daños, pero mediante programas individualizados de meditación, concentración y entrenamiento mental, se logró conducir el daño a zonas menos críticas del cerebro. Un psíquico con el entrenamiento adecuado podía emplear sus poderes durante mucho tiempo antes de que la carga amenazara con desbordar sus canales existentes, lo cual hacía que tuviera que descansar para recuperarse.
Para llevar a cabo estos programas de estudio eran necesario un mentor psíquico experimentado que tomara el currículo básico y lo adaptara a la secuencia correcta de meditaciones para un alumno en concreto. Pese a los grandes esfuerzos de los investigadores, resultó imposible impartir estas enseñanzas por medios estandarizados de formación. Para educar a los nuevos psíquicos era imprescindible la figura de un tutor metapsíquico con la preparación adecuada en protocolos de entrenamiento.
Con la intención de controlar la disponibilidad de mentores psíquicos, el Mandato Terrano fundó la Autoridad Psiónica (AP). La AP se convirtió en una organización silenciosa pero omnipresente en todo el espacio humano, tomando bajo su cargo a los jóvenes Sem con el fin de entrenarlos. La rareza de los Sem hacía que los psíquicos fueran vistos de manera habitual como figuras misteriosas y espeluznantes. Los psíquicos podían hacer grandes sumas de dinero con sus poderes, pero muchos mundos establecieron restricciones muy rígidas a la actividad psíquica... para a continuación, en muchos casos, contratar a psíquicos patrocinados por el gobierno, que estaban exentos de dichas restricciones.
Estrellas incontables - Ambientación III
Las restricciones y el Mandato
Los gobiernos de la Tierra estaban cada vez más preocupados por los colonos más alejados. El motor de salto más rápido no tardaba menos de cuatro meses en alcanzar los mundos del Borde. Enviar una fuerza militar a esa distancia sólo estaba al alcance de las naciones más poderosas. En vez de permitir que las colonias escaparan a su control, las grandes potencias de la Tierra acordaron crear el Mandato Terrano, una organización dedicada a vigilar el espacio humano y a ejercer la autoridad de los gobiernos de la Tierra en los mundos colonia más remotos.
Más aún, se prohibió la expansión hacia los mundos más allá de lo que en aquel momento era el Borde. Los grupos, cultos y microculturas disidentes fueron conminados a vivir dentro de las fronteras establecidas y se les prohibió colonozar mundos por su cuenta, argumentando para ello razones de "armonía social" y "seguridad interestelar". No fueron pocos los grupos que desafiaron al nuevo Mandato buscaron mundos más allá del alcance de éste en la lejana oscuridad. Privados de sus fuentes habituales de financiación y recursos, de muchos de ellos no volvió a saberse nada.
Incluso con estos nuevos límites, el Mandato Terrano pasó muchos apuros para contener los mundos coloniales. No había muchas luchas reales entre las colonias, pues pocas de ellas contaban con naves o personas de las que pudieran prescindir, pero aquí y allí los grupos disidentes más fanáticos o los ideólogos más obcecados no podían soportar vivir en paz con sus vecinos. El Mandato mantuvo una especie de disciplina laxa sobre los mundos del Borde, pero hacia el año 2260 el control directo era, por usar un eufemismo, tenue.
Los gobiernos de la Tierra estaban cada vez más preocupados por los colonos más alejados. El motor de salto más rápido no tardaba menos de cuatro meses en alcanzar los mundos del Borde. Enviar una fuerza militar a esa distancia sólo estaba al alcance de las naciones más poderosas. En vez de permitir que las colonias escaparan a su control, las grandes potencias de la Tierra acordaron crear el Mandato Terrano, una organización dedicada a vigilar el espacio humano y a ejercer la autoridad de los gobiernos de la Tierra en los mundos colonia más remotos.
Más aún, se prohibió la expansión hacia los mundos más allá de lo que en aquel momento era el Borde. Los grupos, cultos y microculturas disidentes fueron conminados a vivir dentro de las fronteras establecidas y se les prohibió colonozar mundos por su cuenta, argumentando para ello razones de "armonía social" y "seguridad interestelar". No fueron pocos los grupos que desafiaron al nuevo Mandato buscaron mundos más allá del alcance de éste en la lejana oscuridad. Privados de sus fuentes habituales de financiación y recursos, de muchos de ellos no volvió a saberse nada.
Incluso con estos nuevos límites, el Mandato Terrano pasó muchos apuros para contener los mundos coloniales. No había muchas luchas reales entre las colonias, pues pocas de ellas contaban con naves o personas de las que pudieran prescindir, pero aquí y allí los grupos disidentes más fanáticos o los ideólogos más obcecados no podían soportar vivir en paz con sus vecinos. El Mandato mantuvo una especie de disciplina laxa sobre los mundos del Borde, pero hacia el año 2260 el control directo era, por usar un eufemismo, tenue.
Estrellas incontables - Ambientación II
La primera oleada
De la noche a la mañana, las naciones de la Tierra emprendieron una carrera frenética en la construcción de naves equipadas con motores de salto. Los problemas locales pasaron a un segundo término: las disputas por un poco de tierra o de petróleo parecían algo trivial comparadas con las riquezas que aguardaban en el cielo.
Las primeras exploraciones revelaron que los motores de salto tenían un alcance máximo antes de que los efectos corrosivos del entorno metadimensional degradaran sus cúpulas protectoras. Para alcanzar los cuerpos estelares lejanos era necesario saltar de estrella en estrella. En el curso de esas exploraciones se descubrieron numerosos y exóticos cuerpos planetarios. El primer planeta habitable por humanos se descubrió en 2113. Era una bola de barro estéril con una atmósfera rica en oxígeno. Llamado Renacimiento por sus descubridores de la Gran Europa, su descubrimiento hizo que las demás naciones de la Tierra acrecentaran su codicia exploratoria.
Las naves de exploración pan-indias descubrieron el primer planeta con formas de vida propias en 2150. La sopa primigenia que cubría la superficie del mundo acuático de Pranashakti sirvió como sujeto de estudio a toda una generación de xenobiólogos. La excitación sólo se vio superada por el descubrimiento por parte de una nave de reconocimiento estadounidense de unas antiguas ruinas alienígenas en la luna Tifón, satélite cubierto de nieblas. Sus constructores desaparecieron hace más de 40.000 años, pero los exiguos restos mostraban evidencias de una cultura tecnológicamente sofisticada que contaba con una anatomía humanoide no muy distinta de la humana.
Durante esta Primera Oleada de colonización, la Humanidad se expandió a paso firme desde los verdes prados de la Tierra. En 2220 la mayoría de mundos habitables dentro de un año de viaje con motor de salto contaban con al menos un puñado de habitantes humanos. Numerosos grupos escindidos de formaciones políticas y religiosas partieron hacia los cielos cuando la minería de asteroides puso el precio de las naves equipadas con motor de salto al alcance de las grandes corporaciones. La Humanidad estaba creciendo más allá del alcance de sus líderes.
De la noche a la mañana, las naciones de la Tierra emprendieron una carrera frenética en la construcción de naves equipadas con motores de salto. Los problemas locales pasaron a un segundo término: las disputas por un poco de tierra o de petróleo parecían algo trivial comparadas con las riquezas que aguardaban en el cielo.
Las primeras exploraciones revelaron que los motores de salto tenían un alcance máximo antes de que los efectos corrosivos del entorno metadimensional degradaran sus cúpulas protectoras. Para alcanzar los cuerpos estelares lejanos era necesario saltar de estrella en estrella. En el curso de esas exploraciones se descubrieron numerosos y exóticos cuerpos planetarios. El primer planeta habitable por humanos se descubrió en 2113. Era una bola de barro estéril con una atmósfera rica en oxígeno. Llamado Renacimiento por sus descubridores de la Gran Europa, su descubrimiento hizo que las demás naciones de la Tierra acrecentaran su codicia exploratoria.
Las naves de exploración pan-indias descubrieron el primer planeta con formas de vida propias en 2150. La sopa primigenia que cubría la superficie del mundo acuático de Pranashakti sirvió como sujeto de estudio a toda una generación de xenobiólogos. La excitación sólo se vio superada por el descubrimiento por parte de una nave de reconocimiento estadounidense de unas antiguas ruinas alienígenas en la luna Tifón, satélite cubierto de nieblas. Sus constructores desaparecieron hace más de 40.000 años, pero los exiguos restos mostraban evidencias de una cultura tecnológicamente sofisticada que contaba con una anatomía humanoide no muy distinta de la humana.
Durante esta Primera Oleada de colonización, la Humanidad se expandió a paso firme desde los verdes prados de la Tierra. En 2220 la mayoría de mundos habitables dentro de un año de viaje con motor de salto contaban con al menos un puñado de habitantes humanos. Numerosos grupos escindidos de formaciones políticas y religiosas partieron hacia los cielos cuando la minería de asteroides puso el precio de las naves equipadas con motor de salto al alcance de las grandes corporaciones. La Humanidad estaba creciendo más allá del alcance de sus líderes.
miércoles, 1 de agosto de 2018
Estrellas incontables - Ambientación I
En el principio...
Año 2108. El Dr. Tiberuis Crohn tenía su red de laboratorios y fábricas en el norte de Groenlandia. Era un científico terriblemente fanático que provocaba la hilaridad entre sus colegas científicos debido a sus continuas y absurdas afirmaciones.
Gracias a su talento consiguió los componentes y recursos necesarios para establecer su laboratorio en las regiones salvajes de Groenlandia, en una zona afectada por la radioactividad, no muy lejos de la zona de impacto de un misil de la guerra ruso-europea. Dicha radiación enmascaró las peculiares emisiones de sus unidades de prueba. En 2108 su trabajo dio por fin frutos. Crohn había inventado el motor de salto, un motor con el que alcanzar velocidades más rápidas que las de la luz (FTL, "Faster Than Light") que podrían llevar a la Humanidad a las estrellas.
Aún hoy, mil años después, los investigadores siguen preguntándose cómo Crohn logró concebir los cálculos y teorías sobre los que se sustentaba la creación del motor de salto. Las teorías sobre "influencia extraterrestre" fueron desmentidas por los posteriores historiadores del Mandato, pero los rumores de esos "mentores" siguen alimentando las leyendas espaciales.

Algunos de los axiomas y teorías involucrados en el desarrollo del motor de salto asumían ciertas cuestiones sobre la estructura del Universo que hicieron surgir al menos una docena de nuevas religiones en los 200 años siguientes al descubrimiento. El motor de salto era una ventana hacia un universo mucho más vasto y extraño de lo que los científicos habían creído posible.
Mediante un delicado giro gravitatorio del sustrato universal que hay tras cada nave, el motor de salto hacía que ésta fuera "catapultada" a través de un espectro de frecuencias dimensionales. La nave se desvanecía del mundo corriente y "lumínico" para ser impulsada hacia las metadimensiones. Esos rudimentarios reinos de vastas corrientes de energía y masas informes resultaban extremadamente hostiles para las naves que no estaban preparadas, pero sus corrientes gravitatorias podían impulsarlas a velocidades imposibles en el universo mundano. Los objetos con suficiente masa, como las estrellas, proyectan una "sombra" en esas metadimensiones, convirtiéndose tanto en balizas de navegación como en puntos de ancla que permiten el tránsito a través del espectro dimensional. Mientras un motor de salto contara con una estrella para catapultarse y otra como punto de destino, podía discurrir por las corrientes metadimensionales en una vertiginosa carrera a velocidades hiperlumínicas.
El primer viaje a lo largo de una de esas rutas siempre era el más peligroso. Los mapas de las corrientes metadimensionales no estaban trazados y un navegante debía realizar constantes correcciones de rumbo con la esperanza de encontrar una corriente que le pusiera en ruta antes de que la burbuja protectora del motor de salto se rompiera en el entorno metadimensional.
Una vez se completaba el primer viaje, la ruta seguida podía compartirse con otras naves. Mientras hubiera un tráfico habitual a lo largo de una ruta, cualquier cambio en las corrientes podía registrarse. Sin embargo, si una ruta caía en desuso durante demasiado tiempo, el lento cambio de las corrientes podía hacer que las rutas registradas fueran poco menos que inútiles, por lo que se necesitaba que una valiente tripulación trazara una ruta totalmente nueva.
Crohn anunció su descubrimiento al mundo con el lanzamiento de su laboratorio espacial desde la zona de Groenlandia. Disversas plataformas orbitales de armas intentaron derribarlo, pero el motor de salto dotaba a la nave de una maniobrabilidad anómala que los algoritmos de seguimiento eran incapaces de comprender. Las estaciones de observación de la Tierra siguieron la nave de Crohn hasta el borde del sistema solar, tomando buena nota de su impensable velocidad. En el propio borde del Sistema Solar los sensores detectaron una extraña sobrecarga gravítica; acto seguido, la nave desapareció.
Crohn regresó trece días después, emitiendo una señal de radio que no sólo incluía datos de Alpha Centauri que sólo podían haberse obtenido mediante la observación directa, sino que también incluía los datos necesarios para la construcción del motor de salto. Ambos contenidos no dejaban lugar a la duda: el viejo loco de Crohn realmente lo había conseguido.
Incluso hoy nadie está totalmente seguro de cómo lo logró. Un prototipo de motor de salto necesitaría seis días de viaje metadimensional para llegar a Alpha Centauri y emerger en el espacio mundano. Crohn afirmó que viajaba solo en la nave, pero para ello habría necesitado estar despierto y navegando por una ruta no cartografiada durante seis días seguidos, todo ello sin experiencia previa. El credo que más tarde sería conocido como El Libro del Cielo se refiere a este hecho como "El Viaje a la Noche del Profeta Tiberius" y lo considera el hecho fundacional de su fe.
El propio Tiberius volvió a zambullirse en el metaespacio cuando terminó de enviar su transmisión. Jamás se le volvió a ver. Hasta hoy, se sabe de la existencia de trece sectas religiosas que están convencidas de que se trasladó directamente ante la presencia de Dios como recompensa apropiada para quien abrió el camino a las estrellas.
Año 2108. El Dr. Tiberuis Crohn tenía su red de laboratorios y fábricas en el norte de Groenlandia. Era un científico terriblemente fanático que provocaba la hilaridad entre sus colegas científicos debido a sus continuas y absurdas afirmaciones.
Gracias a su talento consiguió los componentes y recursos necesarios para establecer su laboratorio en las regiones salvajes de Groenlandia, en una zona afectada por la radioactividad, no muy lejos de la zona de impacto de un misil de la guerra ruso-europea. Dicha radiación enmascaró las peculiares emisiones de sus unidades de prueba. En 2108 su trabajo dio por fin frutos. Crohn había inventado el motor de salto, un motor con el que alcanzar velocidades más rápidas que las de la luz (FTL, "Faster Than Light") que podrían llevar a la Humanidad a las estrellas.
Aún hoy, mil años después, los investigadores siguen preguntándose cómo Crohn logró concebir los cálculos y teorías sobre los que se sustentaba la creación del motor de salto. Las teorías sobre "influencia extraterrestre" fueron desmentidas por los posteriores historiadores del Mandato, pero los rumores de esos "mentores" siguen alimentando las leyendas espaciales.

Algunos de los axiomas y teorías involucrados en el desarrollo del motor de salto asumían ciertas cuestiones sobre la estructura del Universo que hicieron surgir al menos una docena de nuevas religiones en los 200 años siguientes al descubrimiento. El motor de salto era una ventana hacia un universo mucho más vasto y extraño de lo que los científicos habían creído posible.
Mediante un delicado giro gravitatorio del sustrato universal que hay tras cada nave, el motor de salto hacía que ésta fuera "catapultada" a través de un espectro de frecuencias dimensionales. La nave se desvanecía del mundo corriente y "lumínico" para ser impulsada hacia las metadimensiones. Esos rudimentarios reinos de vastas corrientes de energía y masas informes resultaban extremadamente hostiles para las naves que no estaban preparadas, pero sus corrientes gravitatorias podían impulsarlas a velocidades imposibles en el universo mundano. Los objetos con suficiente masa, como las estrellas, proyectan una "sombra" en esas metadimensiones, convirtiéndose tanto en balizas de navegación como en puntos de ancla que permiten el tránsito a través del espectro dimensional. Mientras un motor de salto contara con una estrella para catapultarse y otra como punto de destino, podía discurrir por las corrientes metadimensionales en una vertiginosa carrera a velocidades hiperlumínicas.
El primer viaje a lo largo de una de esas rutas siempre era el más peligroso. Los mapas de las corrientes metadimensionales no estaban trazados y un navegante debía realizar constantes correcciones de rumbo con la esperanza de encontrar una corriente que le pusiera en ruta antes de que la burbuja protectora del motor de salto se rompiera en el entorno metadimensional.
Una vez se completaba el primer viaje, la ruta seguida podía compartirse con otras naves. Mientras hubiera un tráfico habitual a lo largo de una ruta, cualquier cambio en las corrientes podía registrarse. Sin embargo, si una ruta caía en desuso durante demasiado tiempo, el lento cambio de las corrientes podía hacer que las rutas registradas fueran poco menos que inútiles, por lo que se necesitaba que una valiente tripulación trazara una ruta totalmente nueva.
Crohn anunció su descubrimiento al mundo con el lanzamiento de su laboratorio espacial desde la zona de Groenlandia. Disversas plataformas orbitales de armas intentaron derribarlo, pero el motor de salto dotaba a la nave de una maniobrabilidad anómala que los algoritmos de seguimiento eran incapaces de comprender. Las estaciones de observación de la Tierra siguieron la nave de Crohn hasta el borde del sistema solar, tomando buena nota de su impensable velocidad. En el propio borde del Sistema Solar los sensores detectaron una extraña sobrecarga gravítica; acto seguido, la nave desapareció.
Crohn regresó trece días después, emitiendo una señal de radio que no sólo incluía datos de Alpha Centauri que sólo podían haberse obtenido mediante la observación directa, sino que también incluía los datos necesarios para la construcción del motor de salto. Ambos contenidos no dejaban lugar a la duda: el viejo loco de Crohn realmente lo había conseguido.
Incluso hoy nadie está totalmente seguro de cómo lo logró. Un prototipo de motor de salto necesitaría seis días de viaje metadimensional para llegar a Alpha Centauri y emerger en el espacio mundano. Crohn afirmó que viajaba solo en la nave, pero para ello habría necesitado estar despierto y navegando por una ruta no cartografiada durante seis días seguidos, todo ello sin experiencia previa. El credo que más tarde sería conocido como El Libro del Cielo se refiere a este hecho como "El Viaje a la Noche del Profeta Tiberius" y lo considera el hecho fundacional de su fe.
El propio Tiberius volvió a zambullirse en el metaespacio cuando terminó de enviar su transmisión. Jamás se le volvió a ver. Hasta hoy, se sabe de la existencia de trece sectas religiosas que están convencidas de que se trasladó directamente ante la presencia de Dios como recompensa apropiada para quien abrió el camino a las estrellas.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Campaña de Omertà (XI): Carta para el Afortunado
Bowson & Bowson
Agencia de detectives
Mezz. 1254, 23 St.
Distrito Central
Creekville (OH)
Agencia de detectives
Mezz. 1254, 23 St.
Distrito Central
Creekville (OH)
Creekville,
8 de marzo de 1925
Estimado
Sr. Manzini,
En
atención a su encargo sobre la investigación del Sr. P. M. (CPD), contactamos
con usted para notificarle los avances de nuestras pesquisas.
Más
allá de la actividad que desde nuestra perspectiva de expertos en el
comportamiento social cabría esperar de un hombre empleado, casado y con dos
hijas, hemos detectado anormalidades en la conducta del sujeto investigado.
El
Sr. M. frecuenta la compañía de la Srta. Minnie Randall, que vive en 4121 de Church
St., en el Distrito Portuario. El Sr. M. visita a la Srta. Randall no menos de
dos veces a la semana. Acostumbra a subir al domicilio de la joven para, unas
dos horas después, salir acompañado de ella y dirigirse a restaurantes y bares
clandestinos. De un tiempo a esta parte hemos apreciado que la calidad de los
lugares frecuentados por la pareja ha mejorado notablemente, por lo que quizá
el Sr. M. cuente con una nueva fuente de ingresos.
Por
otra parte, el Sr. M. también visita una vez a la semana una casa de apuestas
sita en las traseras del 2397 de Fontain St. del Distrito Central. Dicha actividad
suele tener lugar los viernes a primera hora de la tarde, si bien en ocasiones
se observa un desvío en esta costumbre, que se desplaza a los jueves o los
sábados. No son pocas las ocasiones en que, tras acudir a la casa de apuestas,
el Sr. M. se dirige al domicilio de la Srta. Randall.
Quedamos
a la espera de sus instrucciones para continuar con nuestras tareas de
seguimiento o desistir de ellas.
Siempre
a su servicio,
Mitchell Bowson
lunes, 5 de diciembre de 2016
Campaña de Omertà (X): Guerra en las calles
Nueva entrega de las correrías de los chicos de la Avenida Dropsie (segundo de la nueva temporada), y sin duda uno de los momentos más duros que han tenido que vivir los personajes desde que empezamos a jugar a Omertà. Si quieres juzgar por ti mismo y leer el resto de capítulos de la campaña, puedes hacerlo aquí.
AVISO: si vas a jugar la campaña "Por los viejos tiempos", que acompaña la pantalla de Omertà, te recomiendo que no sigas leyendo. Lo que se relata a continuación bebe en parte de algunos hechos que allí se narran.
Miércoles, 13 de marzo.
Parece que el amanecer trae algo de tranquilidad a la Avenida Dropsie tras la tensa noche pasada, pero nuestros chicos no se duermen en los laureles y se preparan para acabar de una vez por todas con el problema de la banda de la Calle Edmonton. Para ello es condición indispensable hablar con Malone, a quien invitan a tomar un café en el Ojos Azules. Donny alegra la taza del polizonte con un buen chorro de bourbon: «Me vendrá bien: hacer la ronda con este frío es una jodienda».
El Afortunado anuncia a Malone que la banda va a ampliar sus territorios a la Calle Edmonton, pero éste prefiere no conocer los detalles. Se limita a decirles que mientras él saque su tajada poco le importa lo que hagan, si bien le aconseja que no hagan mucho ruido o no podrá mantener al margen a los policías de la comisaría central.
Tras despedir a Malone, el Afortunado hace una llamada a Piero, uno de los hombres de la Familia Panepinto, para comer con él y preguntarle por el Largo, el asesino de Terremoto. Nada más colgar el auricular, Milo entra corriendo en el bar y grita: «¡Pelea en la puerta de la barbería! ¡Venid, rápido!». Hacia allá salen a toda velocidad el Afortunado y Buonanotte, que apenas tienen tiempo para decirle a Donny que avise a los demás muchachos. Éste les sigue hasta la calle, donde grita algunas órdenes a los miembros de la banda que están por allí.
Al entrar en la Calle Taylor, el Afortunado y Buonanotte ven cómo dos chicos de Milo están enzarzados en una pelea con otros dos tipos, que parecen ser de la Calle Edmonton. En pocos momentos se forma una gran pelea a la que se unen varios chicos de la Avenida Dropsie, de la Calle Taylor y también de la Calle Edmonton. El Martillo hace honor a su apodo y pronto deja fuera de combate a varios de los atacantes, que finalmente, gracias también a la superioridad numérica, pronto son neutralizados.
Poco dura la alegría de la victoria, ya que alguien llega corriendo desde la Avenida Dropsie y da la mala noticia: ¡el Ojos Azules está en llamas! Todos corren hacia allí mientras los chicos de la Calle Edmonton son recluidos en la trastienda de la barbería.
Al llegar, las llamas salen violentas por la cristalera rota del bar. Se oyen gritos de vecinos que piden que alguien llame a los bomberos. Al parecer, Donny sigue dentro. El Labios, que estaba vigilando, explica brevemente lo ocurrido: dos tipos, probablemente de la Calle Edmonton, rompieron los cristales con un ladrillo y a continuación lanzaron un par de cócteles molotov al interior del local. Él intentó repeler el ataque disparándoles, pero no lo logró. Eso sí, cree haber herido a uno de ellos. En ese instante la puerta del bar se abre, dejando salir una enorme nube de humo tras la que surge Donny, con la ropa humeante y el rostro tiznado por el humo. Cae de rodillas ante su negocio, llorando de impotencia. Fundido a negro.
Cuatro son los tipos de la Calle Edmonton que están retenidos en la barbería. El Afortunado, Buonanotte y el Alambres, que han pagado a Leo Gavini para que les deje el local durante unas horas, los interrogan. No se muestran muy cooperativos, pero uno de ellos, el mismo que fue más desafiante cuando Matty Ferrara se llevó un puñetazo de Buonanotte a la puerta de la barbería, sigue con su actitud altiva. Se niega a contar nada y escupe sobre el zapato del boxeador, quien se quita con calma la chaqueta, se remanga la camisa y empieza a propinarle una paliza que le deja moribundo. Ante tal violencia, uno de los chicos de la Calle Edmonton se ablanda y decide cooperar.
Mickey Dinaro, pues así se llama este joven, afirma que la culpa de todo la tiene Fabio Ginese, primo de Matty Ferrara llegado de Chicago hace un par de meses. Parece ser que Fabio convenció a Matty de que podían hacer cosas grandes en el barrio y le convenció para intentar extender su área de influencia a la Calle Taylor, empezando por la barbería de Leo Gavini. La idea de quemar el Ojos Azules, no obstante, fue de Matty, que quería tanto vengarse de los chicos de la Avenida Dropsie por haberle dejado en ridículo (Buonanotte le noqueó con un único puñetazo en plena calle) como ajustar viejas cuentas con Donny. Fabio le apoyó; no así tres miembros de la banda, que se oponían a actuar de esa manera contra los chicos de la Avenida. Creían que era un bocado demasiado grande para la banda. Aunque al principio se muestra reticente, Mickey da al Alambres la dirección de uno de ellos para que confirme la historia.
Mickey cuenta una cosa más con tal de salir con vida y evitar que le pase nada a su famillia: al parecer Fabio vino de Chicago huyendo de ciertos problemas con la banda del mismísimo Al Capone. Esta información seguro que resulta valiosa para los chicos de la Avenida, ya que podría ayudarles a ganar puntos ante la Familia Panepinto, si comparten con ellos la historia de Fabio, o ante el propio Capone.
¿Qué hacer? Mientras uno de sus hombres vigila a los prisioneros en la trastienda, el resto del grupo discute en la barbería qué hacer. El Afortunado se muestra cauteloso, mientras que Buonanotte dice que ha llegado el momento de dejarse de chiquitas y de pensar a lo grande. El consejo del Alambres ayuda a tomar la decisión: buscarán a Fabio para, una vez lo tengan bajo su control, decírselo a los Panepinto. Sólo hace falta encontrarle a él y a Matty. Cuando preguntan a Mickey dónde están, éste les dice que no lo sabe, pero que suelen visitar un prostíbulo cerca de la Calle Wilson. Les da la dirección. Los chicos de la Avenida Dropsie ya tienen por dónde empezar a buscar.
De vuelta al barrio, la calle está tomada por policías y bomberos. Donny está sentado en el bordillo frente a su bar, callado, ignorando a quienes se acercan a intentar consolarlo. Sólo reacciona cuando el Afortunado se sienta a su lado y le promete venganza. Logran llevarlo al Dropsie's para decidir entre todos cuáles serán los pasos a seguir
El speakeasy apenas se ha visto afectado por las llamas, así que la banda no lo ha perdido todo. Allí deciden alquilar un local pequeño y discreto cerca del río para liquidar este asunto; Perro Loco y el Labios se van para buscarlo. Unos minutos después, llaman a la puerta del Dropsie's. Se trata de Malone, que transmite a la banda, especialmente a Donny, su pesar por lo ocurrido. Informa a la banda de que la policía estará bastante presente en el barrio en los próximos días, ya que varios testigos dicen haber escuchado disparos; quizá por ello sería buena idea que el local no abriera hasta que las cosas se calmen.
Buonanotte se acerca al taller de Joe para hacer una llamada al gimnasio de Tony y excusarse por no ir a entrenar en un par de días porque está, ejem, enfermo. El entrenador se enfada bastante. Grita a Buonanotte: «¡Me tienes harto!» y le cuelga.
Antes de ir al prostíbulo en busca de Matty y Fabio, el Afortunado, Buonanotte y el Alambres van al Panepinto's para comer con Piero. Mientras todos (especialmente Buonanotte) se deleitan con los espaguetis con albóndigas que hay en el menú, el hombre de los Panepinto les confirma que el burdel no está controlado por la familia, pero que dada su ubicación, cerca de la Calle Wilson, es probable que forme parte del tinglado de los irlandeses; Piero les recomienda tener mucho cuidado: «Esos irlandeses están todos mal de la cabeza. A saber lo que podrían hacer si les tocáis las narices en su propia casa». En otro orden de cosas, dada la destrucción del Ojos Azules, a partir de ahora si se necesita algo de los chicos de la Avenida Dropsie el contacto se hará llamando al taller de Joe. Respecto a los pagos de la banda, a partir de ahora se realizarán en el Panepinto's los lunes por la mañana. Tras despedirse de Piero, los tres muchachos de la Avenida Dropsie regresan a su barrio, haciendo de camino un par de paradas para, con vistas a la tarea que se les presenta, comprar un par de sacos grandes de cemento y una botella de éter.
Toda la banda se reúne en el Dropsie's. Perro Loco y el Labios informan de que han encontrado un almacén pequeño y en un sitio tranquilo, en los límites del Distrito Portuario, a escasos 30 metros del río, por 20$ a la semana. Por su parte, el Afortunado pone al día a los demás respecto a lo que Piero les ha contado. Elaboran el plan: el Afortunado, el Alambres y Buonanotte irán al prostíbulo con la furgoneta de Guido para cargar en ella a Matty y Fabio, para a continuación recoger los cuerpos de la barbería y trasladar a todos al almacén, mientras que Donny se ofrece para llevar hasta allí el taxi y así poder regresar al barrio.
Ojos Azules no pierde el tiempo. Recoge el taxi en el taller de Joe, lo aparca frente a su casa -al pie de los restos calcinados de su bar- y sube a su apartamento. A los pocos minutos baja con algo alargado envuelto en una manta; parece la sospechosa forma de una escopeta. Cuando uno de los hombres de la banda se lo cuenta al Alambres, éste sospecha de que quizá Donny quiera adelantarse a los planes y haya decidido ir solo al prostíbulo. Él, el Afortunado y Buonanotte se dirigen de inmediato a casa de Guido para pedirle las llaves de la furgoneta y a renglón seguido se dirigen a la casa de citas.
Cuando llegan a la tercera planta del edificio ven la puerta del negocio abierta y un cuerpo en el suelo. Se trata de un hombre pelirrojo con pinta de matón, pero respira; parece que simplemente está inconsciente, probablemente debido al fuerte golpe que parecen haberle propinado en la mandíbula. Más allá del recibidor se oyen sollozos: dos chicas, ligeras de ropa, están sentadas en el sofá de un salón, llorando e intentando consolarse mutuamente. Los tres chicos de la Avenida Dropsie se aventuran por el pasillo, repleto de puertas que dan a habitaciones donde hay más chicas sollozando y hablando con gran nerviosismo. En una de las habitaciones, aún en la cama, está el cuerpo de Matty con un gran boquete abierto en el pecho. Junto al lecho hay una chica desnuda que llora en silencio. En la última habitación se encuentra Donny, de pie a los pies de la cama, encañonando a su único ocupante: Fabio.
Donny les cuenta lo ocurrido. Explicó al irlandés de la entrada que no quería causar problemas, que sólo venía a ajustar cuentas con alguien. Como no atendió a razones, tuvo que dejarlo fuera de juego con un culatazo de la escopeta. A continuación fue habitación por habitación hasta que encontró a Matty, con quien saldó por fin las viejas cuentas pendientes, y luego a Fabio, a quien mantenía retenido a la espera de que llegaran sus amigos. «Sé que no ha sido lo más prudente, pero era algo que tenía que hacer».
Temiendo que los irlandeses puedan molestarse por lo ocurrido, el Alambres deja una nota (Por los problemas causados) y 200$ en el bolsillo del irlandés para que los encuentre al despertar. Utilizan el éter para dormir a Fabio, lo visten y lo bajan a la furgoneta fingiendo que está borracho; también trasladan el cuerpo de Matty envuelto en una manta. Cruzan los dedos para no llamar demasiado la atención. También emplean el éter para dormir a los chicos de la Calle Edmonton que aguardan en la barbería de Leo y cargarlos en la furgoneta; Milo se encargará junto con sus chicos de limpiarlo todo.
Por fin, a media tarde los miembros más importantes de la banda se reúnen en el almacén recién alquilado: el Afortunado, Buonanotte, el Alambres, Perro Loco y el Labios. Los supervivientes de la barbería están colgados del techo como si de sacos de boxeo se trataran. Buonanotte entrena con ellos, excepto con Mickey, que se mostró colaborador. Le acaban diciendo que nada le pasará a su familia y que su muerte será rápida, no como la del resto de desgraciados. Tampoco aleccionan a Fabio, ya que si la historia de Chicago es cierta vale más vivo que muerto. Al menos de momento. Finalmente éste acaba despertando y le interrogan para averiguar si es verdad lo que Mickey les ha contado sobre su huida de Chicago, pero se cierra en banda; no sabe muy bien cómo salir de ésta, pero está seguro de que si confiesa es hombre muerto.
El Afortunado llama desde la cabina del primer bar que encuentra, a cinco minutos en coche del almacén, al Panepinto's. Habla con Frank, el camarero, y concierta un encuentro con Boldini. El sottocapo les recibe pocas horas después en la trastienda del restaurante y escucha la historia de lo ocurrido de boca del Afortunado. Bodini toma algunas notas y afirma que hará algunas llamadas a Chicago para confirmar. A renglón seguido viene el rapapolvo por haberse arriesgado a abrir la caja de los truenos con los irlandeses, motivo por el que aconseja a los chicos extremar precauciones en los próximos días y hablar con él antes de meterse en líos, que además pueden perjudicar a los Panepinto, con gente tan peligrosa. Al salir del Panepinto's, Buonanotte se lleva un plato de la deliciosa lasaña que Frank acaba de preparar. Tras regresar al almacén para informar al resto de la banda, finalmente allí se quedan el Afortunado, Buonanotte y el Labios. El Alambres, Donny y Perro Loco vuelven al barrio en el taxi.
Al día siguiente, el Alambres hace algunas llamadas a clientes del banco en que trabaja; son personas dedicadas a los negocios inmobiliarios que podrían tener un almacén que usar de manera permanente, aunque siempre dice que quien busca el local es otro cliente del banco. El Sr. Wesson, uno de quienes reciben la llamada del Alambres, dice tener un par de cosas que podrían ajustarse a las necesidades de quien busca el local.
Caraniño se pone en contacto con el Labios: han llamado de parte de Boldini al taller de Joe. El apostador va en taxi hasta el almacén para informar al jefe y llevarle hasta el Panepinto's junto con Buonanotte. En la trastienda del restaurante les espera Boldini, que les sirve unos whiskys (una cortesía que jamás hasta ahora había tenido con ellos). Al parecer la historia de Fabio se confirma y la gente de Chicago visitará el almacén en los próximos días para ocuparse del asunto. Hasta entonces, los chicos de la Avenida Dropsie deben custodiar al incauto. Este favor hecho a la organización de Capone puede resultar de mucha utilidad a los Panepinto, cosa que Boldini agradece a los muchachos. Brinda con ellos por la Avenida Dropsie y por un halagüeño porvenir.
Esa noche la banda liquida a todos los prisioneros que quedaban con vida y les pone zapatos de cemento a todos los cuerpos para a continuación arrojarlos al río Maumee. El día siguiente transcurre tranquilo. Buonanotte vuelve al gimnasio, donde Tony le echa una buena reprimenda y le amenaza con dejar de entrenarlo si no se lo toma en serio.
Al día siguiente, llaman a la puerta del almacén. Lo hacen dos tipos grandes, vestidos con traje, gabardina y sombrero. «¿Signore Manzini?». El Afortunado se presenta e invita a pasar a los hombres, que en lugar de hacerlo se echan a un lado para dejar pasar a un tipo de media altura y cara de buena persona; se trata de Charlie Fischetti, encargado de ejecuciones de la banda de Capone. Les llevan ante Fabio; Fischetti saca del bolsillo interior de su gabardina una foto y tras compararla con el rostro del tipo que está maniatado y amordazado en el suelo, se dirige a los chicos de la Avenida Dropsie: «¿Serían tan amables de dejarnos un momento a solas con el señor Ginese?». Todos salen del almacén, en cuyo interior se quedan los dos matones y Fischetti. Apenas tres segundos después de cerrar la puerta, desde el interior se oye un único disparo. La puerta se abre de nuevo, y Fischetti y sus dos hombres salen a la calle. Fischetti se dirige al Afortunado: «Nosotros hemos terminado aquí. Le agradecería mucho que se encargara del... bulto que les dejo ahí dentro».
Esa misma noche, un nuevo cuerpo se une a los que ya empiezan a pudrirse en el fondo del Maumee.
AVISO: si vas a jugar la campaña "Por los viejos tiempos", que acompaña la pantalla de Omertà, te recomiendo que no sigas leyendo. Lo que se relata a continuación bebe en parte de algunos hechos que allí se narran.
Miércoles, 13 de marzo.
Parece que el amanecer trae algo de tranquilidad a la Avenida Dropsie tras la tensa noche pasada, pero nuestros chicos no se duermen en los laureles y se preparan para acabar de una vez por todas con el problema de la banda de la Calle Edmonton. Para ello es condición indispensable hablar con Malone, a quien invitan a tomar un café en el Ojos Azules. Donny alegra la taza del polizonte con un buen chorro de bourbon: «Me vendrá bien: hacer la ronda con este frío es una jodienda».
El Afortunado anuncia a Malone que la banda va a ampliar sus territorios a la Calle Edmonton, pero éste prefiere no conocer los detalles. Se limita a decirles que mientras él saque su tajada poco le importa lo que hagan, si bien le aconseja que no hagan mucho ruido o no podrá mantener al margen a los policías de la comisaría central.
Tras despedir a Malone, el Afortunado hace una llamada a Piero, uno de los hombres de la Familia Panepinto, para comer con él y preguntarle por el Largo, el asesino de Terremoto. Nada más colgar el auricular, Milo entra corriendo en el bar y grita: «¡Pelea en la puerta de la barbería! ¡Venid, rápido!». Hacia allá salen a toda velocidad el Afortunado y Buonanotte, que apenas tienen tiempo para decirle a Donny que avise a los demás muchachos. Éste les sigue hasta la calle, donde grita algunas órdenes a los miembros de la banda que están por allí.
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| Buonanotte dejando las cosas claras |
Poco dura la alegría de la victoria, ya que alguien llega corriendo desde la Avenida Dropsie y da la mala noticia: ¡el Ojos Azules está en llamas! Todos corren hacia allí mientras los chicos de la Calle Edmonton son recluidos en la trastienda de la barbería.
Al llegar, las llamas salen violentas por la cristalera rota del bar. Se oyen gritos de vecinos que piden que alguien llame a los bomberos. Al parecer, Donny sigue dentro. El Labios, que estaba vigilando, explica brevemente lo ocurrido: dos tipos, probablemente de la Calle Edmonton, rompieron los cristales con un ladrillo y a continuación lanzaron un par de cócteles molotov al interior del local. Él intentó repeler el ataque disparándoles, pero no lo logró. Eso sí, cree haber herido a uno de ellos. En ese instante la puerta del bar se abre, dejando salir una enorme nube de humo tras la que surge Donny, con la ropa humeante y el rostro tiznado por el humo. Cae de rodillas ante su negocio, llorando de impotencia. Fundido a negro.
Cuatro son los tipos de la Calle Edmonton que están retenidos en la barbería. El Afortunado, Buonanotte y el Alambres, que han pagado a Leo Gavini para que les deje el local durante unas horas, los interrogan. No se muestran muy cooperativos, pero uno de ellos, el mismo que fue más desafiante cuando Matty Ferrara se llevó un puñetazo de Buonanotte a la puerta de la barbería, sigue con su actitud altiva. Se niega a contar nada y escupe sobre el zapato del boxeador, quien se quita con calma la chaqueta, se remanga la camisa y empieza a propinarle una paliza que le deja moribundo. Ante tal violencia, uno de los chicos de la Calle Edmonton se ablanda y decide cooperar.
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| Fabio Ginese |
Mickey cuenta una cosa más con tal de salir con vida y evitar que le pase nada a su famillia: al parecer Fabio vino de Chicago huyendo de ciertos problemas con la banda del mismísimo Al Capone. Esta información seguro que resulta valiosa para los chicos de la Avenida, ya que podría ayudarles a ganar puntos ante la Familia Panepinto, si comparten con ellos la historia de Fabio, o ante el propio Capone.
¿Qué hacer? Mientras uno de sus hombres vigila a los prisioneros en la trastienda, el resto del grupo discute en la barbería qué hacer. El Afortunado se muestra cauteloso, mientras que Buonanotte dice que ha llegado el momento de dejarse de chiquitas y de pensar a lo grande. El consejo del Alambres ayuda a tomar la decisión: buscarán a Fabio para, una vez lo tengan bajo su control, decírselo a los Panepinto. Sólo hace falta encontrarle a él y a Matty. Cuando preguntan a Mickey dónde están, éste les dice que no lo sabe, pero que suelen visitar un prostíbulo cerca de la Calle Wilson. Les da la dirección. Los chicos de la Avenida Dropsie ya tienen por dónde empezar a buscar.
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| Bombero intentando salvar el Ojos Azules |
De vuelta al barrio, la calle está tomada por policías y bomberos. Donny está sentado en el bordillo frente a su bar, callado, ignorando a quienes se acercan a intentar consolarlo. Sólo reacciona cuando el Afortunado se sienta a su lado y le promete venganza. Logran llevarlo al Dropsie's para decidir entre todos cuáles serán los pasos a seguir
El speakeasy apenas se ha visto afectado por las llamas, así que la banda no lo ha perdido todo. Allí deciden alquilar un local pequeño y discreto cerca del río para liquidar este asunto; Perro Loco y el Labios se van para buscarlo. Unos minutos después, llaman a la puerta del Dropsie's. Se trata de Malone, que transmite a la banda, especialmente a Donny, su pesar por lo ocurrido. Informa a la banda de que la policía estará bastante presente en el barrio en los próximos días, ya que varios testigos dicen haber escuchado disparos; quizá por ello sería buena idea que el local no abriera hasta que las cosas se calmen.
Buonanotte se acerca al taller de Joe para hacer una llamada al gimnasio de Tony y excusarse por no ir a entrenar en un par de días porque está, ejem, enfermo. El entrenador se enfada bastante. Grita a Buonanotte: «¡Me tienes harto!» y le cuelga.
Antes de ir al prostíbulo en busca de Matty y Fabio, el Afortunado, Buonanotte y el Alambres van al Panepinto's para comer con Piero. Mientras todos (especialmente Buonanotte) se deleitan con los espaguetis con albóndigas que hay en el menú, el hombre de los Panepinto les confirma que el burdel no está controlado por la familia, pero que dada su ubicación, cerca de la Calle Wilson, es probable que forme parte del tinglado de los irlandeses; Piero les recomienda tener mucho cuidado: «Esos irlandeses están todos mal de la cabeza. A saber lo que podrían hacer si les tocáis las narices en su propia casa». En otro orden de cosas, dada la destrucción del Ojos Azules, a partir de ahora si se necesita algo de los chicos de la Avenida Dropsie el contacto se hará llamando al taller de Joe. Respecto a los pagos de la banda, a partir de ahora se realizarán en el Panepinto's los lunes por la mañana. Tras despedirse de Piero, los tres muchachos de la Avenida Dropsie regresan a su barrio, haciendo de camino un par de paradas para, con vistas a la tarea que se les presenta, comprar un par de sacos grandes de cemento y una botella de éter.
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| Manzana del almacén |
Ojos Azules no pierde el tiempo. Recoge el taxi en el taller de Joe, lo aparca frente a su casa -al pie de los restos calcinados de su bar- y sube a su apartamento. A los pocos minutos baja con algo alargado envuelto en una manta; parece la sospechosa forma de una escopeta. Cuando uno de los hombres de la banda se lo cuenta al Alambres, éste sospecha de que quizá Donny quiera adelantarse a los planes y haya decidido ir solo al prostíbulo. Él, el Afortunado y Buonanotte se dirigen de inmediato a casa de Guido para pedirle las llaves de la furgoneta y a renglón seguido se dirigen a la casa de citas.
Cuando llegan a la tercera planta del edificio ven la puerta del negocio abierta y un cuerpo en el suelo. Se trata de un hombre pelirrojo con pinta de matón, pero respira; parece que simplemente está inconsciente, probablemente debido al fuerte golpe que parecen haberle propinado en la mandíbula. Más allá del recibidor se oyen sollozos: dos chicas, ligeras de ropa, están sentadas en el sofá de un salón, llorando e intentando consolarse mutuamente. Los tres chicos de la Avenida Dropsie se aventuran por el pasillo, repleto de puertas que dan a habitaciones donde hay más chicas sollozando y hablando con gran nerviosismo. En una de las habitaciones, aún en la cama, está el cuerpo de Matty con un gran boquete abierto en el pecho. Junto al lecho hay una chica desnuda que llora en silencio. En la última habitación se encuentra Donny, de pie a los pies de la cama, encañonando a su único ocupante: Fabio.
| "Asegure sus transportes con Éter Mallinckrodt" |
Temiendo que los irlandeses puedan molestarse por lo ocurrido, el Alambres deja una nota (Por los problemas causados) y 200$ en el bolsillo del irlandés para que los encuentre al despertar. Utilizan el éter para dormir a Fabio, lo visten y lo bajan a la furgoneta fingiendo que está borracho; también trasladan el cuerpo de Matty envuelto en una manta. Cruzan los dedos para no llamar demasiado la atención. También emplean el éter para dormir a los chicos de la Calle Edmonton que aguardan en la barbería de Leo y cargarlos en la furgoneta; Milo se encargará junto con sus chicos de limpiarlo todo.
Por fin, a media tarde los miembros más importantes de la banda se reúnen en el almacén recién alquilado: el Afortunado, Buonanotte, el Alambres, Perro Loco y el Labios. Los supervivientes de la barbería están colgados del techo como si de sacos de boxeo se trataran. Buonanotte entrena con ellos, excepto con Mickey, que se mostró colaborador. Le acaban diciendo que nada le pasará a su familia y que su muerte será rápida, no como la del resto de desgraciados. Tampoco aleccionan a Fabio, ya que si la historia de Chicago es cierta vale más vivo que muerto. Al menos de momento. Finalmente éste acaba despertando y le interrogan para averiguar si es verdad lo que Mickey les ha contado sobre su huida de Chicago, pero se cierra en banda; no sabe muy bien cómo salir de ésta, pero está seguro de que si confiesa es hombre muerto.
El Afortunado llama desde la cabina del primer bar que encuentra, a cinco minutos en coche del almacén, al Panepinto's. Habla con Frank, el camarero, y concierta un encuentro con Boldini. El sottocapo les recibe pocas horas después en la trastienda del restaurante y escucha la historia de lo ocurrido de boca del Afortunado. Bodini toma algunas notas y afirma que hará algunas llamadas a Chicago para confirmar. A renglón seguido viene el rapapolvo por haberse arriesgado a abrir la caja de los truenos con los irlandeses, motivo por el que aconseja a los chicos extremar precauciones en los próximos días y hablar con él antes de meterse en líos, que además pueden perjudicar a los Panepinto, con gente tan peligrosa. Al salir del Panepinto's, Buonanotte se lleva un plato de la deliciosa lasaña que Frank acaba de preparar. Tras regresar al almacén para informar al resto de la banda, finalmente allí se quedan el Afortunado, Buonanotte y el Labios. El Alambres, Donny y Perro Loco vuelven al barrio en el taxi.
Al día siguiente, el Alambres hace algunas llamadas a clientes del banco en que trabaja; son personas dedicadas a los negocios inmobiliarios que podrían tener un almacén que usar de manera permanente, aunque siempre dice que quien busca el local es otro cliente del banco. El Sr. Wesson, uno de quienes reciben la llamada del Alambres, dice tener un par de cosas que podrían ajustarse a las necesidades de quien busca el local.
Caraniño se pone en contacto con el Labios: han llamado de parte de Boldini al taller de Joe. El apostador va en taxi hasta el almacén para informar al jefe y llevarle hasta el Panepinto's junto con Buonanotte. En la trastienda del restaurante les espera Boldini, que les sirve unos whiskys (una cortesía que jamás hasta ahora había tenido con ellos). Al parecer la historia de Fabio se confirma y la gente de Chicago visitará el almacén en los próximos días para ocuparse del asunto. Hasta entonces, los chicos de la Avenida Dropsie deben custodiar al incauto. Este favor hecho a la organización de Capone puede resultar de mucha utilidad a los Panepinto, cosa que Boldini agradece a los muchachos. Brinda con ellos por la Avenida Dropsie y por un halagüeño porvenir.
Esa noche la banda liquida a todos los prisioneros que quedaban con vida y les pone zapatos de cemento a todos los cuerpos para a continuación arrojarlos al río Maumee. El día siguiente transcurre tranquilo. Buonanotte vuelve al gimnasio, donde Tony le echa una buena reprimenda y le amenaza con dejar de entrenarlo si no se lo toma en serio.
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| Fischetti |
Esa misma noche, un nuevo cuerpo se une a los que ya empiezan a pudrirse en el fondo del Maumee.
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